Y es que el medio rural tiene un papel crucial en toda sociedad moderna y organizada, cualesquiera que sean los parámetros que se utilicen para valorarlo, como la superficie y la población que vive en ese territorio, su relevancia económica y medioambiental. Y donde la actividad agraria sigue siendo el principal motor económico.
En el caso de España, el medio rural ocupa el 90% del territorio, y lo habita el 20% de la población, que podría incrementarse hasta el 35% si consideramos las zonas periurbanas. El sector agroalimentario que en él se asienta –incluyendo el transporte y la distribución– aporta más del 10% al PIB, y genera empleo para más de 2,5 millones de personas.
Su importancia es muy significativa desde el punto de vista medioambiental, ya que la agricultura, ganadería y silvicultura son actividades que permiten fijar población en el territorio. Población que es garante, en última instancia, de la conservación de nuestro rico patrimonio natural.
Estos datos tan relevantes, si se analizan con más detalle, aproximándonos al territorio de cualquiera de los países más avanzados de la Unión Europea y, desde luego, al de nuestro país, nos revelan la existencia de dos mundos rurales. Uno, en el que la sostenibilidad de las actividades económicas y su capacidad para generar riqueza y empleo garantizan su futuro. Y otro, con menor capacidad, lo que provoca su despoblamiento.
Por lo que se refiere a España, esta amenaza se cierne sobre una zona de 66.000 km2, de territorio continuo, que engloba 1.350 municipios, de los que casi la mitad tiene menos de 100 habitantes. Ello supone, en algunos casos, densidades de población inferiores a los 8 habitantes por km2, situándose en lo que la Unión Europea considera como regiones escasamente pobladas.
En este despoblamiento, los primeros en emigrar en busca de mejores oportunidades son los jóvenes y las mujeres, que arrastran detrás de ellas al resto de la familia, dejando tras de sí poblaciones envejecidas y masculinizadas, difíciles de recuperar. La salida de los jóvenes supone, además, la pérdida de un importante potencial innovador y de cambio del medio rural.
Por otro lado, desde el punto de vista medioambiental, el abandono de la actividad agraria al que se verían avocadas las zonas rurales más afectadas, supondría una grave amenaza para la conservación de los recursos naturales y la biodiversidad, así como la pérdida de un activo muy importante para la atenuación y mitigación del cambio climático.
Puesto que la actividad económica principal en el medio rural es la agricultura, todas las medidas que contribuyan a favorecer el relevo generacional son claves. Un ejemplo son los resultados de la medida de primera instalación de jóvenes agricultores en los Programas de Desarrollo Rural 2007-2013. En este periodo, España destinó de media el 4,04% del presupuesto total del Fondo Europeo de Desarrollo Rural (FEADER), lo que supone 320 millones de euros. Se incorporaron 15.596 jóvenes, de los que 4.405 fueron mujeres, el 28,2%.
Sin embargo, estos esfuerzos no son suficientes para que jóvenes y mujeres se instalen o permanezcan, en la proporción necesaria, en el medio rural. De ahí la necesidad de potenciar la diversificación de actividades, buscando nuevos yacimientos de empleo y, sobre todo, mejorar la calidad de vida, mediante la disponibilidad de servicios a la población, y de las infraestructuras, especialmente el acceso a banda ancha y la cobertura móvil.
Modernización y diversificación rural
Por todo lo anterior, uno de los principales objetivos del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente para esta legislatura es conseguir una agricultura con más presencia de jóvenes y mujeres, más innovadora, y que sea más respetuosa con el medio ambiente y el clima.
Para ello, en el Ministerio se está trabajando en diversas iniciativas entre las que destacan la Estrategia Nacional de Modernización y Diversificación Rural, y la Estrategia de Agricultura, Clima y Medio Ambiente, incluido el sector forestal, así como el Plan para la Promoción de las Mujeres del Medio Rural, y la puesta en marcha de la Iniciativa para Acelerar la Innovación.
Las mujeres y los jóvenes serán el eje sobre el que pivote la Estrategia Nacional de Modernización y Diversificación Rural, orientada al desarrollo de capacidades empresariales, emprendimiento e innovación, así como la identificación de sus necesidades a la hora de permanecer en su territorio.
Como un objetivo cuantificable de la misma se pretende incorporar en torno a 20.000 jóvenes a la actividad agroalimentaria y forestal en los próximos años.
Compromiso de futuro con las mujeres rurales
En cuanto a las actuaciones específicamente dedicadas a las mujeres queremos lograr que el medio rural se ofrezca como un entorno atractivo y de interés para ellas, de forma que lo perciban como un nicho de oportunidades laborales y de realización personal.
Vamos a trabajar para que las que viven en él no sientan la necesidad de emigrar, y las que ya lo hayan hecho, puedan retornar a él. Así como aquellas que no lo conocen, y perciban las oportunidades que ofrece el medio rural. Esta será nuestra tarea más importante.
Conseguir nuestro propósito requiere medidas que fomenten la independencia económica de las mujeres en el medio rural, lo que implica necesariamente dotarles de la adecuada formación para el empleo. En este sentido, el Ministerio lleva a cabo actuaciones que incorporan la formación como un factor fundamental para el desarrollo rural, en el periodo de programación comunitaria 2014-2020.
Se conceden ayudas a Programas Plurirregionales de Formación cuyos objetivos sean la gestión técnica- económica de las explotaciones, la mejora y control de la calidad de las producciones, la transformación y elaboración de productos agroalimentarios, la comercialización y exportación, el agroturismo y la ganadería y agricultura ecológicas, entre otros. Se considera que la formación es una herramienta clave para el crecimiento, el empleo, el desarrollo y la actividad económica en los territorios rurales, siendo una oportunidad para avanzar en la igualdad entre hombres y mujeres.
Asimismo, se ha puesto en marcha un Plan para la Igualdad de Género en el sector pesquero y acuícola, para el periodo 2015-2020, con cuatro ejes prioritarios que fomentan la igualdad de oportunidades en el acceso, permanencia y promoción en el mercado laboral, impulsando el emprendimiento, el liderazgo y el empoderamiento de las mujeres en el sector.
Por otro lado, queremos fomentar y facilitar la participación de la mujer en los órganos de gobernanza y de toma de decisiones de las entidades que actúan en el medio rural, como empresas, asociaciones, Grupos de Acción Local, cooperativas, Administraciones públicas. Y, además, proporcionarles el conocimiento de los medios y apoyos que ya existen para su instalación, como los previstos en el reglamento FEADER, en las Cámaras de sus respectivas provincias, o acercarles a casos de éxito.
Las mujeres serán también centro de atención en la Estrategia Nacional para el Reto Demográfico, que nació como un acuerdo de la Conferencia de Presidentes en enero de 2017. Se ha creado el Comisionado del Gobierno frente al reto demográfico, habiéndose aprobado un grupo de trabajo, con la participación prioritaria de Presidencia de Gobierno y nueve Ministerios, entre los que se encuentra el de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente.
La estrategia tendrá en cuenta las recomendaciones de la ponencia de estudio del Senado sobre la despoblación rural en España y de la Comisión Especial del Senado sobre las medidas a desarrollar para evitar la despoblación de las zonas de montaña, así como los trabajos del Foro de Regiones con Desafíos Demográficos, y el dictamen del Comité Europeo de las Regiones “La respuesta de la UE al reto demográfico”.
El Gobierno ha colocado este asunto en la agenda política nacional, compartiendo problemas y procurando soluciones, en colaboración con comunidades autónomas y administración local, en un tema del que depende nuestro futuro y el de la población española.
Innovación y desarrollo
Por lo que se refiere a la innovación estamos ante una prioridad transversal para la política de desarrollo rural en el próximo periodo de programación 2014-2020 y uno de los objetivos fundamentales del Horizonte 2020.
La Conferencia de Cork, celebrada en septiembre de 2016, ha reforzado aún más el papel crucial de la innovación en la política de desarrollo rural en el futuro, y la necesidad de establecer sinergias y objetivos comunes en las políticas agrarias y las políticas de I+D+i.
A través de la innovación se deben abordar desafíos relacionados tanto con la sostenibilidad económica como con la medioambiental. Por ello, se ha diseñado la Asociación Europea por la Innovación (EIP en inglés) de agricultura productiva y sostenible.
La EIP es un nuevo instrumento, que pretende acelerar la innovación en el sector y en el medio rural, así como su divulgación y diseminación en el territorio, a través de proyectos concretos, adaptando la oferta científica a la demanda sectorial, y favoreciendo la resolución de problemas o el aprovechamiento de oportunidades que contribuyan a aumentar la competitividad y a mejorar las condiciones de vida del medio rural.
El Ministerio está abriendo esta línea de apoyo a la innovación en los ámbitos agrario, agroalimentario y forestal en el Programa Nacional de Desarrollo Rural, a través de la medida de cooperación, destinando inicialmente 47 millones de euros de gasto público total.
Su puesta en marcha vio la luz a través de la publicación, en noviembre de 2016, de la primera convocatoria para la creación de grupos operativos de carácter supraautonómico, después de la publicación de las bases reguladoras del régimen de subvenciones, mediante RD 253/2026, de 10 de junio.
Además, 15 comunidades autónomas han programado una ayuda a la EIP en sus respectivos Programas de Desarrollo Rural. Ya han publicado sus primeras convocatorias para grupos operativos seis de ellas: Cataluña, Andalucía, Extremadura, Cantabria, País Vasco y La Rioja.
En total se destinará a la innovación agroalimentaria en España, para el periodo 2014-2020, alrededor de 115 millones de euros de gasto público, y está prevista la creación de más de 800 grupos operativos, que desarrollen proyectos innovadores, en todo el territorio nacional.
España está siendo, además, pionera en la puesta en marcha de grupos focales nacionales para innovación, que son foros de encuentro, análisis y fomento de la innovación entre sector agroalimentario y sector del conocimiento, en temáticas determinadas de interés para nuestro país. Hemos celebrado con éxito el dedicado a regadíos, energía y medio ambiente, y estamos desarrollando actualmente el destinado al sector forestal.
Todas estas actuaciones tienen que estar alineadas con la Política Agraria Común de hoy, y la que se diseñe entre todos para el inmediato futuro. En el momento actual es fundamental que hagamos el mejor uso de las disponibilidades que se nos ofrecen, 8.271 millones de euros, del FEADER, hasta 2020, para fortalecer el desarrollo rural, en especial de las zonas menos favorecidas.
Una vida mejor en el medio rural
En la citada Conferencia de Cork, bajo el lema “Una vida mejor en el medio rural”, se han recogido los principios orientadores para hacer un medio rural atractivo para vivir, en el que se desarrollen actividades económicas clásicas, agricultura, ganadería y silvicultura, y nuevas actividades, mediante la diversificación. Todo ello acompañado de medidas que permitan que los habitantes tengan una calidad de vida similar a la que se tiene en el medio urbano, en cuanto a la accesibilidad de servicios e infraestructuras se refiere.
Pero tenemos que mirar hacia el futuro que se avecina y tratar de construirlo, antes que otros lo hagan. De ahí que hayamos empezado a definir con las comunidades autónomas, y con los agentes económicos sociales y medioambientales, las líneas maestras para la futura PAC. Para ello, el pasado 27 y 28 de marzo se celebró una conferencia en Madrid, donde se abordó la PAC pos-2020 desde diferentes ópticas, como pagos directos, medidas de mercado, cadena alimentaria y desarrollo rural.
Las conclusiones relacionadas con el desarrollo rural recogen las necesidades y oportunidades concretas en España, con la idea central de que la agricultura es el elemento clave para el mantenimiento de la actividad económica en el medio rural. La futura PAC ha de contribuir a su mantenimiento, con un adecuado nivel de empleo, donde se preste especial atención a colectivos vulnerables como las mujeres y los jóvenes.
Se señala que uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta el medio rural es el reto demográfico. Para hacerle frente es necesario mejorar las oportunidades para jóvenes y mujeres, con programas de apoyo potentes y lo más simples posibles, con las menores limitaciones administrativas posibles.
Se insiste en que las ayudas a las zonas con limitaciones naturales, especialmente las zonas de montaña, deben seguir jugando un papel fundamental en la nueva PAC, y en que las actividades en las zonas forestales deberían recibir especial consideración por su importante papel medioambiental y territorial.
Se considera que la adaptación y mitigación del cambio climático, así como el conjunto de los aspectos medioambientales, aplicando principios de bioeconomía y economía circular, deben estar entre los objetivos de la nueva PAC, siendo necesario fomentar las inversiones en el medio rural que contribuyan a lograr este objetivo.
Por otro lado, se ve necesario buscar una estrecha relación con las nuevas tecnologías, que le permitan adaptarse a los nuevos retos que se plantean. Y para ello habrá que incidir en aspectos como la innovación, la digitalización, la formación y la transmisión de conocimientos. Además, las nuevas tecnologías y la mejora de su uso por parte de los agricultores y los ganaderos deberían contribuir al proceso de simplificación en la gestión de la PAC.
Finalmente, se entiende que el desarrollo del territorio se debe abordar de una forma global y coordinada entre todos los fondos y programas europeos, especialmente FEADER, FSE y Horizonte 2020.
En conclusión, los riesgos del despoblamiento y su interrelación con la agricultura deben abordarse al más alto nivel. Y en ese contexto, la PAC debe jugar un papel principal y contar con un presupuesto suficiente. Además, para mejorar la calidad de vida es necesaria la implicación de otras políticas y la coordinación de todos aquellos que pueden contribuir a impulsar el gran potencial de nuestro medio rural.
Por último, es imprescindible mejorar la promoción y la comunicación para que el ciudadano conozca las oportunidades que ofrece el medio rural y las actuaciones que se están llevando a cabo. En particular, para resaltar la importancia del sector agrario como fuente de salud para los españoles, para los pueblos de España y para el conjunto de la economía nacional.
Porque es muy cierto que, como reza el lema elegido para este anuario: ”Donde hay agricultura, hay vida”. Trabajemos todos para hacerlo realidad.









