A medida que los agricultores europeos envejecen, el sector agrario necesita urgentemente un relevo generacional para preservar las tradiciones familiares y la vitalidad de la agricultura. Hoy en día, los agricultores de la UE tienen una edad media de 57 años, y menos del 12% son menores de 40. Si queremos que este sector vital siga siendo sostenible e innovador, debemos pasar de las palabras a los hechos.
Los jóvenes agricultores se enfrentan a varios retos importantes. Garantizar el acceso a la tierra y al crédito, al tiempo que se afrontan las incertidumbres a largo plazo que plantea el cambio climático, puede disuadir a nuevos agricultores de dedicarse a la profesión. Las deficiencias en infraestructuras y servicios en las zonas rurales dificultan aún más los esfuerzos para atraer y retener a las generaciones más jóvenes a la agricultura.
Las explotaciones agrícolas familiares, pilares históricos del patrimonio cultural y de las economías locales, son fundamentales para las comunidades rurales europeas. Para asegurar su futuro, sus conocimientos y responsabilidades deben transmitirse con éxito a las próximas generaciones.
Para el período 2023-2027, la Política Agrícola Común (PAC) ha asignado 8.500 millones de euros para apoyar a los jóvenes que aspiran a dirigir explotaciones agrícolas familiares. Esta inversión no sólo se centra en la viabilidad económica. Su objetivo es promover la modernización y la sostenibilidad, y garantizar que la agricultura familiar siga contribuyendo a las economías locales y nacionales. Se prevé que unas 400.000 explotaciones agrícolas reciban apoyo a la inversión a través de los planes estratégicos de la PAC, y 377.000 jóvenes agricultores recibirán ayudas para establecerse como jefes de explotación agrícola de aquí a 2027.
Un esfuerzo compartido
Las iniciativas de desarrollo rural buscan hacer la vida rural más atractiva mejorando las infraestructuras, impulsando las economías locales y abriendo nuevas oportunidades para los jóvenes. Sin embargo, esto no puede lograrse únicamente con las políticas de la UE: los Estados miembros deben examinar la interacción entre los instrumentos nacionales y las intervenciones de la UE, garantizando la eficacia y la coherencia entre todos ellos.
El Banco Europeo de Inversiones también está desempeñando su papel. Actualmente proporciona un paquete de 3.000 millones de euros (2025-2027) para apoyar principalmente a los jóvenes y las agricultoras, fomentando la diversificación de las explotaciones familiares hacia prácticas innovadoras y sostenibles.
A finales de este año, la Comisión presentará su estrategia sobre relevo generacional para abordar obstáculos críticos como el acceso a la tierra y la financiación. Me gustaría que esta estrategia se centrara en cómo integrar las perspectivas de los jóvenes en los procesos de toma de decisiones, utilizando herramientas como los consejos asesores juveniles para forjar un futuro que se adapte a sus intereses y ambiciones.
La ganadería es también parte integral de los sistemas agrícolas resilientes. España es un actor clave en el sector ganadero de la UE: el primer productor de carne de porcino, ovino y caprino, el segundo de carne de ave y el cuarto de vacuno. Al centrarse en estrategias territoriales, la UE pretende desarrollar políticas creíbles que reflejen las necesidades de los diferentes sistemas de producción ganadera y territorios para impulsar la sostenibilidad y la competitividad de este sector y hacerlo más atractivo para los jóvenes agricultores.
Al priorizar el relevo generacional, invertir en infraestructuras e involucrar a las generaciones más jóvenes en el desarrollo dinámico de políticas, la UE aspira a asegurar un camino próspero y sostenible para las comunidades rurales. Es un camino donde la tradición y la innovación prosperan juntas, garantizando que la agricultura familiar siga siendo un pilar fundamental de la cultura y la economía europeas.
Artículo publicado originalmente en el Anuario de la Agricultura y Ganadería Familiar 2025









