Resistencia a los antimicrobianos y sus causas
Antes de nada, y para empezar, es preciso aclarar un poco la terminología. En principio, se entiende por antimicrobiano una sustancia química que impide el desarrollo o favorece la muerte de un microorganismo. Estos antimicrobianos pueden ser básicamente de dos tipos: a) sustancias sintetizadas por un organismo vivo (antibiótico) y b) sustancias de preparación sintética (sulfamidas).
Los antibióticos han constituido desde su aparición en la década de 1940 un medicamento imprescindible para el tratamiento de la mayoría de los procesos infecciosos bacterianos. Durante los últimos tiempos, se ha detectado la aparición de bacterias multirresistentes a los antibióticos, lo que constituye un hecho sumamente grave, máxime cuando apenas se dispone de tratamientos alternativos.
Es difícil proporcionar cifras fiables sobre los efectos de esta resistencia a uno de nuestros medicamentos más populares. Últimamente se ha citado bastante un estudio encargado por el Gobierno británico, donde se estima que podrían morir alrededor de 10 millones de personas antes de 2050 por el aumento de la resistencia a los antibióticos. Resulta complejo discutir ese tipo de cifras y los supuestos en los que se asientan. En el “Plan Estratégico y de Acción para reducir el riesgo de selección y diseminación de la resistencia a los antibióticos”, de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, se ofrecen algunas cifras menos globales y, posiblemente, más fiables. Se calcula que más de 25.000 muertes anuales en la UE son debidas a bacterias multirresistentes y que alrededor de 2.800 personas mueren cada año en España por este motivo. Cuando los microorganismos son resistentes a los antibióticos de primera línea, se utilizan terapias que resultan mucho más caras. La mayor duración de la enfermedad y del tratamiento, a menudo en hospitales, aumenta los costes de atención de la salud y la carga financiera de las familias y la sociedad. Se estima que en la UE estos costes añadidos son de aproximadamente 1.500 millones de euros extras por cuidados hospitalarios.
Las causas que han provocado esta situación no son tampoco sencillas de diagnosticar, pero existe un consenso bastante generalizado que indica que un mal uso de estos medicamentos ha facilitado la aparición de bacterias resistentes. Un excesivo consumo de antibióticos, una utilización preventiva en vez de curativa, la no conclusión de los tratamientos, etc., han podido contribuir a que los microorganismos se vuelvan cada vez más resistentes a sus efectos.
Junto a ese “factor humano” existe un “factor animal” que indica que el mal uso de los antibióticos en las cabañas ganaderas acaba teniendo también unos efectos directos en la salud humana, ya que la ingesta de alimentos provenientes de animales sobreexpuestos a estos medicamentos afecta a la salud de los consumidores. Es precisamente en este punto donde todas las alarmas parecen haberse encendido. Nos olvidamos de que, tal como dice el citado plan, “las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Comisión Europea (CE) indican que para tener éxito en la lucha contra la resistencia a los antibióticos se requiere un planteamiento global y multidisciplinario”, sin pensar que existe una causa única que haya provocado esta situación.
Utilización de antimicrobianos en la ganadería
En nuestro país, el consumo de antibióticos parece estar por encima de las medias europeas, tanto en lo que hace referencia al consumo humano como al consumo animal. No hay que olvidar, no obstante, que el 90% del consumo de antibióticos se produce en la atención primaria, donde una tercera parte de las consultas están relacionadas con enfermedades infecciosas. Por lo que hace referencia a la atención hospitalaria, se estima que el 30% de los pacientes ingresados recibe al menos un antibiótico al día.
En el mismo sentido, los datos disponibles (pocos y no del todo fiables) parecen mostrar que el uso de antibióticos en la ganadería española es también algo superior al de la mayoría de países europeos. Hay que indicar, además, que las cifras que se manejan son previas al inicio de las campañas de sensibilización, por lo que es muy posible que la situación actual sea significativamente menos grave que la inicialmente diagnosticada, ya que los principales actores del sector ganadero han intentado adecuar sus métodos de gestión para incrementar la salubridad de sus explotaciones y cabañas, reduciendo el uso de estos medicamentos.
Nadie puede negar que, en ocasiones, se hayan utilizado los antibióticos con un carácter preventivo y de una manera generalizada en algunas explotaciones ganaderas, pero el propio sector ha reaccionado para erradicar esas prácticas, adelantándose a la propia legislación. También hay que indicar que los controles realizados garantizan que los productos ganaderos que se comercializan cumplen con todos los requisitos de salubridad exigidos.

Controles y garantías
Por evidente que resulte, es preciso recordar que los ganaderos utilizan los antibióticos que prescriben los veterinarios y que los contenidos de la legislación europea y española se cumplen de una manera generalizada. Las ilegalidades constituyen una excepción que todos los ganaderos responsables y todas las organizaciones profesionales agrarias rechazamos y queremos erradicar del sector.
Desde la Administración se han puesto en marcha algunas medidas para conocer la magnitud del problema del uso inadecuado de los antibióticos y para asegurar su control. Desde 1989 se encuentra en vigor el Plan Nacional de Investigación de Residuos (PNIR) que pretende controlar el grado de utilización de determinadas sustancias y sus residuos en los animales vivos y sus productos.
Se controlan tanto las sustancias prohibidas como las sustancias permitidas por encima de los límites establecidos en la legislación, en los animales y carnes de cualquier especie animal (especies mayores, conejos, aves y caza) y otros productos de origen animal como leche, huevos, productos de la acuicultura y miel. El control se produce tanto en explotaciones como en mataderos, industrias lácteas, establecimientos de transformación de pescado, centros de recogida y envasado de huevos y otros establecimientos o industrias de productos de origen animal, todo a través de un muestreo dirigido y, en su caso, de un muestreo sospechoso. El muestreo dirigido, que se lleva a cabo de forma imprevista e inesperada, está encaminado a poner de manifiesto los riesgos que conlleva la existencia de residuos en los animales vivos y sus productos.
En otro orden de cosas, el MAPAMA está ultimando un real decreto para conocer las prescripciones de medicamentos veterinarios, a través de la creación de una base de datos. Desde UPA apoyamos esta y cuantas medidas se establezcan para promover la correcta utilización de los medicamentos. Debe quedar claro que somos los propios agricultores y ganaderos los primeros interesados en asegurar la calidad y salubridad de nuestras producciones.
Qué podemos hacer y qué pedimos
Más allá de los controles y las campañas públicas, todos los sectores ganaderos se han enfrentado al desafío provocado por el mal uso de los antibióticos, llevando a cabo diferentes acciones que pretenden resolver el problema, una vez que ha sido identificado.
Es preciso que trabajemos todos juntos para resolver el desafío planteado. Desde las organizaciones agrarias y las interprofesionales hemos empezado a informar y concienciar a los ganaderos para promover un buen uso de los medicamentos. Se han elaborado, también, guías de buenas prácticas para que en las explotaciones ganaderas se limite la utilización de antibióticos y se establezcan medidas preventivas y de manejo que faciliten una disminución de las enfermedades padecidas por los animales.
La Plataforma Europea para el Uso Responsable de Medicamentos en Animales (EPRUMA) se creó en 2005 y representa los intereses de los agricultores y de las cooperativas (COPA/COGECA), de la Iniciativa Europea para el Desarrollo Sostenible en Agricultura (EISA), de los fabricantes de piensos (FEFAC), de las organizaciones ganaderas de sanidad animal (FESASS), de los veterinarios (FVE) y de la industria de sanidad animal (IFAH-Europa). Por último, participamos en la definición y apoyamos todas las iniciativas del sector médico y público tendentes a promover un uso racional de los medicamentos en la ganadería.
Solicitamos, entonces, que las Administraciones públicas impulsen planes de apoyo para ayudar a los ganaderos a mejorar el manejo de sus cabañas y explotaciones, ya que las medidas que estos deben implementar comportan unos costes que, a menudo, son difíciles de asumir de forma individual. Solo caminando unidos en una misma dirección seremos capaces de tener impactos significativos en esta estrategia que nos compromete a todos.
Antibióticos: tómatelos en serio
La campaña “Antibióticos: tómatelos en serio” forma parte del Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN), promovido por los Ministerios de Sanidad y Agricultura y coordinado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Su objetivo es concienciar a los ciudadanos sobre los riesgos asociados al uso imprudente de estos medicamentos en personas y animales. El mensaje principal de esta campaña se centra en el peligro que representa para la salud de todos el autoconsumo de antibióticos, un comportamiento que contribuye al desarrollo de bacterias resistentes y compromete gravemente la eficacia de los antibióticos en el tratamiento de las infecciones de origen bacteriano. Se indica que todos somos responsables de este problema y, también, que todos podemos contribuir a la solución.
Los mensajes centrales de esta campaña son los siguientes:
- Recuerda que usarlos incorrectamente representa un riesgo para la salud de todos.
- Toma antibióticos solo cuando te los recete el médico.
- No olvides que no son eficaces contra resfriados ni gripes. Los antibióticos solo son eficaces para combatir infecciones bacterianas, no curan infecciones causadas por virus.
- El veterinario de tu mascota es quien decide su tratamiento. La automedicación también es peligrosa para los animales.
Las producciones ganaderas en España
Es evidente que las producciones ganaderas tienen una enorme importancia en nuestro país. Las industrias cárnicas constituyen el cuarto sector industrial de España, por detrás únicamente de la industria automovilística, la industria del petróleo y combustibles y la producción y distribución de energía eléctrica. Su tejido industrial está compuesto por unas 3.000 empresas. La industria cárnica ocupa el primer lugar de toda la industria española de alimentos y bebidas, con una cifra de negocio de 22.168 millones de euros, más del 21,6% de todo el sector alimentario español. Esta cifra supone en torno al 2% del PIB total español (a precios de mercado) y el 14% del PIB de la rama industrial, generando unos 81.000 empleos.
La actividad ganadera aporta en España alrededor de un 38% de la producción final agraria. El sector porcino es el más importante, representando el 12,7% de la producción final agraria y alcanzando el 36,4% de la producción final ganadera. Nuestro país es la cuarta potencia productora de porcino, por detrás de China, EEUU y Alemania. A continuación se sitúan el sector lácteo, la avicultura en su conjunto y el sector vacuno de carne. España es el segundo productor europeo de carne de pollo por detrás de Reino Unido, mientras que en el vacuno de carne nos situamos en sexta posición, superados por Francia, Reino Unido, Alemania, Irlanda e Italia.









