El Anuario 2018 de la Agricultura Familiar está dedicado a la innovación y a la repercusión que esto tiene en la agricultura y la ganadería. Además, está presente el debate de la futura Política Agraria Común con todos los grandes temas sin decidir; el primero de ellos, el presupuesto.
La Unión Europea, como espacio político en el que entendernos y bloque geoestratégico, surgió en torno a la agricultura (junto a una comunidad del carbón y el acero –CECA–), a la necesaria provisión de alimentos para una población devastada por la Segunda Guerra Mundial. Había que alimentar a la población y lo más eficaz era poner en marcha una política agrícola común coordinada y compartida por los Estados, y que resultó ser un instrumento muy exitoso que ha situado a Europa como una gran potencia agroalimentaria y agroindustrial.
Después asistimos a reforma tras reforma de la PAC, con decisiones y orientaciones a veces contrapuestas que han generado una gran incertidumbre en el sector agrario y que han creado diferencias entre sectores y Estados. Y en este momento nos encontramos ante una reforma más, con objetivos difícilmente evaluables al existir variables tan importantes como el Brexit.
UGT cree que los Estados deben velar por la alimentación y por la gestión del territorio como elementos claves para conformar la identidad de los países. Europa está atravesando una etapa problemática, en la que surgen (y se consolidan) movimientos antieuropeístas que claman por la desaparición de reglas comunes y de derechos básicos, promulgando que cada país tenga lo que pueda permitirse, sin mirar a las personas que tienen al lado. Y frente a eso, UGT promulga más cohesión, más unidad de los demócratas y progresistas que creen que los grandes bloques geopolíticos estructurados y democráticos tienen que valer para ayudar a zonas con esos déficits. En resumen, más política común y más política social.
La amenaza del despoblamiento
No quiero dejar de tratar un tema que preocupa enormemente a UGT y que es padecido en primera persona por los compañeros y compañeras de UPA: el despoblamiento y el desequilibrio territorial en el que está inmerso España.
Este tema salta a la palestra política principalmente en verano, o cuando se produce alguna catástrofe como inundaciones o sequía, y casi siempre relacionada con los incendios forestales. Se suele hablar de la falta de gente o de actividad agroforestal cuando se emiten esas imágenes de hectáreas y hectáreas calcinadas. Es en ese momento cuando nos planteamos qué ocurre en España.
Los datos son demoledores, la España vacía es una realidad y el desequilibrio demográfico parece imparable. Con problemas acuciantes de pobreza, falta de empleo y un plan de reindustrialización pendiente. Muchas veces hasta a los propios interlocutores sociales se nos olvida (o pasa a un segundo plano) la necesidad que hay en abordar la gestión del territorio en este país.
En UGT estamos convencidos y convencidas de que el medio rural debe ser un lugar para trabajar y para vivir. Es urgente poner en marcha un plan de empleo en el medio rural para limpiar y gestionar los montes y los cauces de los ríos, porque lo realmente inasumible económicamente son los desastres ambientales producidos por el abandono o la falta de gestión.
Urge sentar a los distintos actores que están presentes en el territorio para trazar un plan con objetivos y presupuesto, que esté encaminado a que haya actividad en el territorio, en los pueblos. Y en esta tarea, el trabajo de los y las profesionales de la agricultura y la ganadería es fundamental.
Solo creando empleo con garantías se consigue revitalizar una zona. Son necesarios los servicios, el acceso a las nuevas tecnologías o el reconocimiento social, pero sobre todo es imprescindible que las personas que trabajen y vivan en el mundo rural tengan un nivel de renta que les permita tener un proyecto de vida.
Y en este punto, es fundamental involucrar a las mujeres, y que ellas sean las que diseñen su presente y su futuro. En el medio rural no sobra nadie, pero si se van las mujeres, los pueblos desaparecen y no podemos pedirles que se queden renunciando a todo. Las heroínas solo deben existir en los libros de cuentos. Las mujeres del mundo rural son las precursoras, casi inventoras, de la economía circular y de la economía colaborativa, y es de recibo que participen en el diseño de su pueblo, de su comarca o de su territorio.
Para finalizar quiero insistir en que necesitamos una PAC que genere empleo de calidad, necesitamos gestionar el territorio para crear riqueza y evitar desastres ambientales, y necesitamos que las personas que ahora están en los pueblos no se vayan y se involucren en el futuro de los mismos. El diagnóstico está realizado, ahora pongámonos manos a la obra para llegar a buen puerto. Estoy seguro que trabajos y análisis como los que se recogen en este anuario ayudarán a que la travesía sea más fácil.
No quiero terminar sin dar la enhorabuena a los compañeros y compañeras de UPA por estos 25 años del Anuario de la Agricultura Familiar, especialmente cuando la Unión General de Trabajadores va a cumplir su 130 aniversario. Un abrazo de toda la familia ugetista, y adelante.
Artículo publicado originalmente en el Anuario 2018 de la Agricultura Familiar en España.









