La agricultura contiene todos los colores. Con este título, UPA ha desarrollado un proyecto que refuerza el valor de la multiculturalidad en la agricultura, reconociendo la realidad de nuestra economía y el trabajo diario en nuestras empresas. El proyecto se ha realizado al amparo de las subvenciones para el desarrollo de actuaciones de interés general en materia de extranjería destinadas a la defensa de los derechos humanos de las personas extranjeras, así como a favorecer la convivencia y la cohesión social, cofinanciadas por fondos de la Unión Europea, FSE que gestiona la Dirección General de Atención Humanitaria e Inclusión Social de la inmigración.
El trabajo de campo se ha desarrollado en las provincias de Murcia, Huelva y Almería, contando con la participación de más de 150 personas relacionadas con el medio agrícola. Gracias a su colaboración, UPA ha podido plantear de manera documentada una defensa fundada y profesional frente a los falsos discursos de odio que germinan en nuestra sociedad como la mala hierba. Contraponiendo la verdad de los hechos frente a los prejuicios persistentes y, muchas veces, generalizados de nuestra comunidad.
Sin agricultura y ganadería no hay desarrollo rural
Los objetivos de este trabajo parten de una realidad evidente: la agricultura y la ganadería en España son fuente de empleo, riqueza y diversidad cultural, siendo pilares fundamentales de la economía y la cultura del país. Sin la agricultura y la ganadería no es posible el desarrollo rural y ambas son imprescindibles para la cohesión social y fijar la población al territorio.
Pero, además de la sostenibilidad, la innovación, la cultura o las tradiciones que vienen ligadas a la agricultura y la ganadería en España, este sector viene siendo también pionero en diversidad cultural ligada a la mano de obra. Desde finales del siglo XX, especialmente a partir de los años 90, España se ha convertido en un destino para inmigrantes que llegan en busca de mejores oportunidades laborales, educación y una vida más estable. Buscan los que en sus países de origen les es prácticamente imposible conseguir y el sector agrario viene siendo una oportunidad para comenzar su vida laboral en España.
La incorporación de personas inmigrantes al mercado laboral ha suscitado multitud de opiniones positivas y negativas. Desde aquellas que valoran positivamente los aspectos económicos, culturales, laborales, etc., hasta los que abordan la inmigración desde un punto de vista negativo fomentando la antiinmigración, los discursos de odio y la xenofobia.
Frente a esta corriente negativa se imponen los datos. Los datos económicos actuales relacionan directamente el crecimiento español con la presencia de personas inmigrantes, destacan que estas personas contribuyen más al sistema de lo que reciben, pagan impuestos a través del consumo (IVA) y cotizan a la seguridad social.
Una realidad general que es especialmente visible y representativa en el sector agrícola y ganadero. Frente a una preocupante carencia de mano de obra nacional que se viene produciendo en las distintas campañas agrícolas de los últimos años, las personas inmigrantes han venido a ser un salvavidas para la viabilidad de las explotaciones agrícolas en muchos puntos del territorio nacional, sea a través de contratación directa o sea a través del sistema de contratación en origen.
Así se puede explicar y sostener que la agricultura y la ganadería sigan siendo el motor económico de muchos entornos rurales, mientras que los municipios netamente agrícolas y ganaderos crecen en población gracias a la presencia de personas inmigrantes en los momentos altos de la campaña agrícola y cómo municipios (como es el caso de la frutos rojos o los cítricos en Huelva) generan superávit en las cotizaciones a la Seguridad Social gracias a la presencia de personas inmigrantes en la campaña agrícola. Sin estos trabajadores y trabajadoras, estos datos no serían posibles.
Sin embargo, los discursos antiinmigración y de odio hacia las personas inmigrantes basados en bulos y datos falsos entran también en los entornos rurales contaminando y alterando los datos positivos de esta realidad. Por ello, la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos considera importante realizar estudios que analicen el sector y detecten la entrada de estos discursos negativos y se coordinen acciones que fomenten la necesaria multiculturalidad y fortalezcan los lazos entre las empresas y sus trabajadores y trabajadoras.
Con “La agricultura contiene todos los colores” UPA ha realizado un proyecto que refuerza el valor de la multiculturalidad en la agricultura, reconociendo la realidad de nuestra economía y el trabajo diario en nuestras empresas. El futuro de nuestra tierra y ganadería es plural, es una vida compartida por culturas diferentes, mezcla de personas de distintos orígenes y con colores diferentes.

En este proyecto, UPA ha colaborado con más de cien empresas para crear un protocolo profesional que promueva la diversidad. Esto ha incluido entrevistas personalizadas con cada empresario, visitas a sus fincas e instalaciones, y la propuesta de iniciativas que faciliten la expresión de la pluralidad social en el entorno laboral.
La diversidad no es un obstáculo, sino una valiosa riqueza cultural y económica. Nuestro objetivo es reflexionar sobre esta realidad, identificar juntos los beneficios que aporta, y dar una respuesta adecuada en forma de herramienta para los agricultores/as y ganaderos/as. Por ello, al final, cada agricultor y agricultora participante en el proyecto ha recibido un protocolo que materializa este compromiso con la multiculturalidad en el ámbito agrícola.
Estudio de detección de posibles discursos de odio
La primera conclusión que se deriva de los resultados del estudio es que las personas migrantes son imprescindibles para la agricultura y la ganadería. Pero ello no oculta la tensión que están generando los discursos de odio, según se desprende de los datos obtenidos. Hay un ruido de fondo en algunas respuestas y en la que Internet, los medios de comunicación convencionales (televisión, radio, etc.) y la calle están siendo los principales difusores. Unos discursos de odio basados en información falsa, como el hecho de que las personas inmigrantes vienen a quitar empleos y a consumir recursos del Estado sin dar nada a cambio.
Nada más lejos de la realidad. Los datos reales demuestran que las personas inmigrantes contribuyen más al sistema de lo que reciben, pagan impuestos a través del consumo (IVA) y cotizan a la seguridad social y, como se reflejan en los datos obtenidos en este informe y son imprescindibles para la supervivencia de muchas explotaciones agrícolas y ganaderas en todo el territorio nacional.
A tenor de los resultados hay que valorar dos cuestiones que son especialmente importantes. La primera es que en aquellos apartados que son contestados por empresarios que tienen trabajadores (no otras personas relacionadas con el sector) las respuestas suelen tener un porcentaje mayor de respuestas positivas. En ellas se evidencia que hay un porcentaje alto de empresarios para los que la palabra migrante no está vacía de significado y tiene “nombre y apellido”, referenciando, en bastantes casos, una relación que tiene varios años de duración (actualmente casi todos los contratos tienen naturaleza indefinida, mediante la figura de fijos-discontinuos.
Y, por otro lado, la evidente necesidad de mano de obra extranjera es sentida de manera vital por este tipo de empresarios. Pero este apunte no niega que el discurso contrario a la migración ha tomado fuerza en nuestra sociedad y, en esto, la encuesta también apunta algunos datos.
Los problemas definidos por aseveraciones basadas en hechos falsos o valoraciones erróneas de datos que obtenemos de la realidad, con el objetivo de fomentar discursos de odio por razones interesadas, se han multiplicado como consecuencia de la perdida de algunos valores que estructuraban nuestra convivencia y hoy están en duda o son atacados desde diferentes espacios.
Además, el vector de transmisión que tienen este tipo de mensajes se ha multiplicado exponencialmente, porque las redes sociales han hecho desaparecer los límites y la evaluación de la información, dando apariencia de verdad a grandes mentiras.
Hay otro elemento a tener en cuenta en el trabajo que se ha desarrollado, cuando determinadas actitudes no son reconocidas como discriminatorias (la igualdad mantiene un valor alto en nuestra sociedad) aunque sí lo sean. Por ejemplo, cuando se afirma en la encuesta que algunas ideas o estereotipos no son sentidos como agresivos (y posiblemente muchos no lo sean) aunque algunos forman parte de un pensamiento discriminatorio o que lo puedan fomentar.
Estructura laboral de las explotaciones agrarias
El proyecto se define por el sector económico al que va dirigido, la agricultura, y por el peso que las personas. Lo cierto es que, tanto en los datos globales como en las características de las explotaciones de las personas encuestadas, la mayoría de las empresas mantienen una estructura laboral con una presencia de trabajadores extranjeros es muy alta.
En estas empresas y de acuerdo con los datos de la encuesta, la relación de las personas migrantes es mayoritariamente buena o muy buena, siendo sólo calificada como mala en un porcentaje muy bajo. Y cuando preguntamos por mejoras o cambios legislativos que son necesarios en el ámbito laboral de este tipo de trabajadores, hay un porcentaje muy alto de empresarios que plantean abiertamente la flexibilización de los permisos de residencia y trabajo o la simplificación de los trámites administrativos de los permisos o visados.
Esta misma visión se encuentra cuando indican las dificultades que pueden tener en la contratación de personas migrantes. Si analizamos los datos, la mayoría de los empresarios se refieren a dificultades en los permisos de trabajo y residencia, idioma o diferencias culturales, problemas formales (permiso en vigor o fraudes y trámites burocráticos en el caso del sistema GECCO de contratación en origen presente solo entre los entrevistados de la provincia de Huelva).
También es importante mencionar que la mayoría de encuestados entiende que la presencia de personas inmigrantes ha venido a mejorar la diversidad y el ambiente laboral en las explotaciones agrarias encuestadas.
Por último, en la encuesta se incluyó una pregunta referida a la implantación de protocolos que integren técnicas que mejoren la diversidad cultural en las empresas agrícolas, en la que las respuestas son ampliamente favorables.
Contribución decisiva de la población migrante

La realidad no se cuestiona y es reconocida por todos. En este caso, la realidad es que en determinadas partes del territorio nacional no existe agricultura sin personas trabajadoras migrantes. También es una realidad que su presencia va a crecer en los próximos años.
Y debemos ver esto como algo positivo para el conjunto de la sociedad. La suma de estos trabajadores supone un importante ingreso para la Seguridad Social y para la Agencia Tributaria (además de favorecer la actividad económica de servicios, en general). Estos datos son conocidos de primera mano por los empresarios porque son ellos los que retienen y pagan a estas entidades en nombre del trabajador (o por tenerlos activos).
Además, los entornos rurales en las que hay presencia de personas migrantes crecen en el comercio y los servicios para dar respuesta a los incrementos poblacionales que se producen en los momentos altos de las campañas agrícolas. Sin estos incrementos, muchos de los comercios y servicios no serían posibles.
Como conclusión definitiva, no solo al estudio, sino al conjunto general de actividades que ha supuesto el proyecto “La Agricultura contiene todos los colores” en el que se han realizado visitas a explotaciones y elaborados protocolos individualizados de atención a personas inmigrantes, puede afirmarse con rotundidad que la mayor prueba de integración es la normal convivencia observada entre personas inmigrantes y personas no inmigrantes en el día a día de las explotaciones visitadas.
Cualquier estereotipo se rompe cuando dejamos de ver un extranjero y vemos a la persona. Esto nos dirige a la responsabilidad de que hay que seguir trabajando en todos los sentidos para reforzar el conocimiento mutuo.

El proyecto “La agricultura contiene todos los colores ha sido realizado por UPA durante todo el año 2024, al amparo de las subvenciones para el desarrollo de actuaciones de interés general en materia de extranjería destinadas a la defensa de los derechos humanos de las personas extranjeras, así como a favorecer la convivencia y la cohesión social, cofinanciadas por fondos de la Unión Europea (FSE), que gestiona la Dirección General de Atención Humanitaria e Inclusión Social de la Inmigración, perteneciente al Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.









