Los apicultores y apicultoras afrontan una situación dramática por importaciones descontroladas, precios hundidos por debajo de costes, problemas sanitarios y los efectos del cambio climático. Por todo ello, UPA defiende que la PAC post-2027 contenga una ayuda acoplada (asociada) aprovechando los 5 puntos de incremento para este tipo de ayuda que prevé la Comisión Europea de cara al próximo periodo PAC y la posibilidad de emplear la colmena como unidad de pago y gestión.
Las ayudas acopladas de la PAC están concebidas precisamente para sostener a aquellos sectores que atraviesan situaciones de crisis estructural y un claro interés estratégico para la Unión Europea. La apicultura cumple sobradamente estos criterios: sufre una pérdida continuada de rentabilidad, una creciente presión climática y sanitaria, y una competencia exterior desleal, al tiempo que presta servicios esenciales para la agricultura, la biodiversidad y la alimentación. Por ello, destinar una ayuda acoplada específica a la apicultura no solo es legítimo, sino plenamente coherente con el espíritu y los objetivos de la PAC.
UPA reclama que esta ayuda asociada a la apicultura familiar debe:
- Ser específica para la apicultura en España, que tenga en cuenta su realidad productiva y sus retos.
- Estar dirigida a la apicultura familiar: que exija un mínimo de colmenas para y con un importe máximo por beneficiario para garantizar un reparto justo.
Por otro lado, desde UPA entendemos que los apicultores deben acceder a las ayudas de Zona de Limitaciones Naturales u otras limitaciones específicas en las mismas condiciones que el resto de sectores.
Sería una herramienta de renta y resiliencia para un sector que presta servicios ambientales esenciales a toda la sociedad (polinización, biodiversidad y equilibrio de ecosistemas agrarios) y que, al mismo tiempo, sufre un deterioro productivo ligado a sequías más persistentes, sanidad apícola y presión de mercado, tal y como posibilita la Comisión Europea en su propuesta de reglamento para la PAC 2028-2034.
Esta ayuda debe reconocer que la apicultura no solo produce miel: sostiene parte de la base biológica de la agricultura y de la alimentación.

Contexto del sector apícola
España es el primer productor de miel de la Unión Europea y cuenta con unos 36.500 apicultores y unos 2,8 millones de colmenas, lo que representa cerca del 16 % del censo de colmenas de la UE, con un valor anual de su producción (miel, cera y polen) estimado en unos 62 millones de euros.
Según la clasificación que hace el Ministerio de Agricultura, el sector apícola en España está formado por pequeños apicultores con 15 colmenas o menos para el autoconsumo, mientras que, aproximadamente el 17% pertenece a profesionales del sector, con 150 colmenas o más.
El tamaño medio de explotación en España es de 143 colmenas por explotación y la distribución por comunidades autónomas se aprecia en el Gráfico 1.
En los últimos años la producción de miel cayó desde el máximo de 2018 (36.394 toneladas) y tocó mínimos en 2022–2023 debido principalmente a las fuertes sequías. En 2024 se situó en 33.181 toneladas (el 11.8% de las 282.000 toneladas del total en la UE).
Al mismo tiempo, el censo de colmenas también ha mostrado una reducción reciente, con cerca de 2,78 millones de colmenas en 2025, un 0,8 % menos que el año anterior, reflejo de la presión que sufre la cabaña apícola por factores ambientales y de manejo.
La producción se concentra territorialmente en Comunidad Valenciana, Castilla y León, Andalucía y Extremadura (Gráfico 2).


Beneficios sociales de la apicultura
UPA pide una ayuda acoplada a la apicultura, entre otros motivos, porque los apicultores no solo producen miel: su actividad es imprescindible para el funcionamiento de los ecosistemas del país y la base biológica de la agricultura y de la alimentación.
Fuente de biodiversidad (polinización y mantenimiento de ecosistemas)
La apicultura es un pilar de la biodiversidad y de la producción de alimentos. A través de la polinización, las abejas y otros polinizadores gestionados por el sector apícola multiplican la reproducción de la flora silvestre y cultivada, mejoran la calidad y estabilidad de las cosechas y sostienen la funcionalidad de los ecosistemas agrarios.
Si la PAC pretende sostener producción y sostenibilidad, debe asegurar la base biológica que permite rendimientos y calidad en numerosos cultivos. Por eso, una ayuda acoplada a la apicultura es coherente con objetivos ambientales y de seguridad alimentaria de la Unión Europea.
La apicultura es clave para el buen funcionamiento de los ecosistemas y, por tanto, para garantizar la salud humana
Una Sola Salud –One Health, en inglés- es un concepto que Naciones Unidas lleva décadas trabajando y que cobró gran relevancia a partir de la COVID-19. El hecho de que haya una única salud hace que conservar en buen estado la naturaleza sea primordial ya que enfermamos si nos rodea una naturaleza enferma.
Si se pierden especies, si nuestros ecosistemas no funcionan bien, los riesgos de que los patógenos crucen la barrera animal-humano (zoonosis), crecen con rapidez.
La apicultura es una pieza central de nuestros ecosistemas y no solo es clave para la agricultura, sino que contribuye a la polinización de flora silvestre, favoreciendo hábitats funcionales, para garantizar la salud de los ecosistemas y por extensión, la salud del conjunto de la sociedad.
La apicultura es alimentación de calidad
La apicultura no es solo un sector productivo: es garantía de una alimentación saludable y sostenible para la sociedad.
La miel es un alimento natural de alto valor nutricional, reconocido por la ciencia y por organismos internacionales como la FAO y la OMS por sus propiedades:
- Fuente natural de energía rápida y saludable.
- Con propiedades antioxidantes y antimicrobianas.
- Beneficios digestivos y efecto prebiótico.
- Uso tradicional avalado en afecciones respiratorias y de garganta.
La miel representa un modelo de alimentación sin procesados industriales, sin aditivos y ligada al territorio, alineado con los objetivos europeos de dietas saludables y sostenibles.
Apoyar la apicultura es invertir en salud pública preventiva, reduciendo costes sanitarios y promoviendo hábitos alimentarios de calidad.
La apicultura es también un sector estratégico de la bioeconomía rural, generador de una amplia gama de productos naturales de alto valor añadido. Junto a la miel, los apicultores producen cera, polen, propóleo y jalea real, materias primas esenciales para la industria alimentaria, farmacéutica, cosmética y artesanal.
Se trata de productos renovables, sostenibles y ligados al territorio, que refuerzan las economías rurales, crean empleo y fijan población, al tiempo que contribuyen a un modelo productivo alineado con el Pacto Verde Europeo y la transición hacia una economía circular. Apoyar la apicultura es apostar por una industria verde, local y estratégica para el desarrollo rural.
Un sector con amenazas crecientes
En los últimos años, la apicultura se enfrenta a un contexto cada vez más complejo, marcado por la acumulación de amenazas de carácter comercial, climático y sanitario que comprometen la viabilidad de miles de explotaciones.
Cambio climático: fenómenos meteorológicos extremos y nuevas presiones bióticas
La apicultura es un sector especialmente sensible al impacto de alteraciones asociadas al cambio climático, especialmente acusando los fenómenos meteorológicos extremos, como fuertes sequías, olas de calor, lluvias torrenciales, etc.
Además, las abejas actúan como centinelas de nuestros ecosistemas. Su sensibilidad extrema a los cambios de temperatura, a la disponibilidad floral y a la calidad del entorno hace que sean de las primeras especies en reflejar los efectos del calentamiento global y de la degradación ambiental.
Cuando las abejas sufren, nos están advirtiendo de alteraciones profundas en el equilibrio natural: de la pérdida de biodiversidad, de cambios silenciosos en los paisajes agrarios y de riesgos que, más pronto que tarde, acabarán afectando al conjunto de la sociedad.
- La evaluación europea de riesgos climáticos (EUCRA/EEA) advierte que el sur de Europa está particularmente expuesto a impactos crecientes de calor y sequías sobre producción agraria y economías rurales dependientes de servicios ecosistémicos.
- El IPCC identifica al Mediterráneo –donde se concentra buena parte de la producción nacional- como región especialmente vulnerable: calor más intenso/prolongado y más sequía en un clima ya seco.
Sanidad/presión biótica asociada
A la negativa situación climática se suma un contexto de alta mortalidad de abejas consecuencia de los problemas sanitarios por los que atraviesa el sector:
- Varroosis: La Varroa destructor es un parásito de las abejas y la varroosis es una de las principales enfermedades de abejas.
- Especies exóticas invasoras: MAPA ya identifica “presencia de especies exóticas invasoras” como parte de la problemática multifactorial.
- Otras especies de insectos, como la Vespa velutina nigrithorax, o aves como el abejaruco (Merops apiaster), son especies que atacan a las abejas y amenazan al sector.
Crisis de biodiversidad y efectos en cultivos
Según datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente el valor económico de la polinización para la agricultura de la UE se estima en al menos entre 5.000 y 15.000 millones de euros/año, con cultivos dependientes como manzana, tomate, almendra o girasol.
A escala global, FAO e IPBES coinciden en la magnitud del servicio que prestan los polinizadores: aproximadamente el 75% de los tipos de cultivos alimentarios dependen en cierta medida de ellos; y el valor de la producción directamente atribuible a polinización se ha estimado en 235.000 y 577.000 millones de dólares/año.

La Comisión Europea constata el declive de polinizadores silvestres (abejas, mariposas, sírfidos, etc.) y tiene otras estrategias, como el Plan de Restauración de la Naturaleza, que coherentemente debemos complementar con esta ayuda acoplada.
Es definitiva, menos polinizadores equivale a más riesgo para rendimientos/ calidad y estabilidad productiva en frutales, hortícolas y determinados herbáceos/oleaginosas, con efectos en renta agraria y precios.
Tratados de libre comercio
Estamos en un escenario donde las importaciones de miel crecen constantemente (han aumentado un 19% en el último año), con alrededor de 29.000 toneladas (en el último año con crecimientos del 30% de las mieles procedentes de China, del 84,7% de las de Ucrania, del 23,8% de Portugal y del 36% de Uruguay); y con unos precios medios en origen (alrededor de 1,76 euros/kg) muy debajo de los costes de producción en España (alrededor de 4 euros/kg).
Se deberá garantizar que estas importaciones se les exigen además unos requisitos de parámetros de calidad muy diferentes con respecto a los exigidos en el seno de la Unión Europea.
A esto se suma la amenaza del Acuerdo UE-Mercosur, con repercusiones que se esperan muy negativas para el sector apícola español.
En la actualidad alrededor de un 45% del consumo se abastece a través de importaciones. Con Mercosur se crea un contingente de unas 45.000 toneladas que se introducirá en seis etapas anuales sin arancel, tras una reducción gradual del arancel aplicable en cinco años, pasando de un arancel del 17.3% a 0%.
Conclusión: Sin abejas no hay apicultura. Sin apicultura no hay futuro
- Porque la apicultura es una oportunidad estratégica para la sociedad: produce alimentos saludables de alta calidad, genera bioeconomía rural a través de la miel, la cera, el polen, el propóleo y la jalea real, crea empleo, fija población y contribuye a un modelo productivo sostenible.
- Porque hay un fallo de mercado: los apicultores sostienen un servicio ambiental esencial —la polinización y el mantenimiento de la biodiversidad— cuyo valor social, cifrado en miles de millones de euros al año, no se remunera en los precios de la miel ni del resto de productos apícolas.
- Porque el sector está expuesto a riesgos crecientes: sequías y olas de calor en el Mediterráneo, elevada mortalidad por problemas sanitarios y presión de especies invasoras, con un impacto directo sobre la producción, la cabaña apícola y la viabilidad de las explotaciones.
- Porque la PAC debe dar un paso adelante a partir de 2027: hoy existe una Intervención Sectorial Apícola dentro del PEPAC, pero la dimensión del reto exige reforzar el componente de renta ligado al servicio ecosistémico mediante una ayuda acoplada estable, directa y específica para la apicultura.
Más información
UPA propone una ayuda asociada para la apicultura en la nueva PAC
Informe publicado originalmente en la revista La Tierra de la Agricultura y la Ganadería nº 308.









