La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos, la cohesión territorial y la igualdad de las personas

La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos es una organización de la UGT de España, que, en su origen, está vinculada a la histórica FNTT, hoy integrada en la FICA. La Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra fue fundada en la época de la constitución de la II República. Su objetivo, dentro de la…

Ya en la etapa constitucional se abrió un debate en la UGT para darle singularidad a la representación de los pequeños agricultores y ganaderos. Dicho debate se produjo también en el PSOE, donde tomó la dirección de potenciar otras organizaciones agrarias ya existentes. La UPA, pues, se organiza en la UGT como una organización transversal, diferenciada de su matriz, la FTT, y enfocada a la defensa de las estructuras familiares agrarias. Esta característica, y su representatividad, que se consolidó y amplió con la incorporación de otras organizaciones de agricultores preexistentes en distintas comunidades autónomas –como, sin ánimo de ser exhaustivos, sucedió en Galicia, Castilla y León, Asturias o Extremadura–, la situaron como organización representativa, con el derecho de ser interlocutora en las mesas de negociación colectiva de los convenios de las actividades agropecuarias. Esta situación, en apariencia paradójica, porque ubica a la UGT en ambos lados de las mesas de negociación, como representante de los trabajadores de la tierra y, a la vez, de los pequeños agricultores, tuvo, como es lógico, una etapa de ciertas dificultades, que la experiencia fue superando.

Desde su nacimiento, UPA ha trabajado con probada eficacia en la defensa de los intereses de los pequeños agricultores y ganaderos, desde una perspectiva integral, incorporando la defensa de la igualdad de acceso y garantía de servicios públicos entre el campo y la ciudad como una de sus señas de identidad. En ese sentido, se puede afirmar que UPA se ha esforzado, y lo sigue haciendo, para que la sociedad española resarza a sus conciudadanos de las zonas rurales de la deuda histórica que tiene contraída con ellos. ¿Cuál es esa deuda histórica?: no es otra que el hecho incontrovertible de que el despegue para el desarrollo de nuestro país se asentó, a partir de los años cuarenta del siglo pasado, sobre la provisión de alimentos baratos para el conjunto de la población, y de mano de obra para el desarrollo industrial de España, y de otras naciones europeas, provenientes del campo español.

Críticos y activos en la Unión Europea

Desde la incorporación de nuestro país a la UE, UPA siempre ha estado en la vanguardia de un activismo crítico y con alternativas, para que la PAC asegure un equilibrio en sus contenidos, que proteja a la agricultura familiar, con una distribución justa de los incentivos comunitarios que, asegurando la producción de alimentos frescos de temporada y respetuosa con la preservación del medio ambiente, sea atractiva para fijar a los jóvenes al medio rural.

Creo que podemos hablar del papel protagonista de UPA en la defensa del medio rural en relación con los marcos comunitarios para el vino, la leche, los cereales u otros, pero quisiera resaltar el protagonismo, decisivo, que tuvo en la reforma del aceite de oliva del año 2001. La estrategia de UPA contribuyó a un contenido relativamente justo de dicha reforma, y, además, ayudó al reconocimiento del aceite de oliva, por sus características organolépticas, como un alimento nuclear para los hábitos saludables de alimentación de la población española, europea y mundial.

La línea estratégica de UPA para la consecución de precios dignos y justos para los productos agrícolas es un factor esencial para asegurar la cohesión territorial y personal en España. Un reparto equilibrado de las rentas generadas en el campo, entre productores, transformadores, comercializadores (las grandes superficies se llevan la parte del león), y la ciudadanía es la clave de bóveda para definir un modelo de desarrollo inclusivo, distribuyendo con justicia la riqueza generada por la agricultura. Este es un asunto esencial, que, en su etapa presidencial, incluso el expresidente de la república francesa Sarkozy denunció cuando manifestaba que los agricultores familiares son los únicos trabajadores, incluyendo los de la economía sumergida, que no saben, están a ciegas, qué ingresos van a percibir por su trabajo. Por tanto, pactos colectivos transparentes, que distribuyan de manera equitativa los frutos de la cadena de valor en la agricultura española, son muy necesarios para un nuevo modelo de desarrollo.

Es también muy importante resaltar la visibilidad que la lucha por la igualdad de género, incluyendo el medio rural, ha alcanzado merced al compromiso permanente de FADEMUR, la organización de mujeres rurales vinculada a UPA.

La lucha contra el cambio climático y el despoblamiento

La lucha contra la desertización y la preservación de nuestros ecosistemas pasa por mantener un modo de vida respetuoso y productivo con nuestros entornos naturales, lo que exige que se mantenga la actividad productiva, y compartir la idea de que los agricultores y los ganaderos no pueden quedar reducidos a la condición de guardabosques.

En la actualidad, la disrupción digital, que ha modificado de manera radical nuestros hábitos de vida, tiene también un impacto vital. Las herramientas digitales pueden hacer más fácil, productiva, ecológica y humana la producción de alimentos, y, así, mantener un reparto más armónico de la población, por lo que la inclusión digital es un valor determinante para que la población rural española se incorpore plenamente a la sociedad del futuro, en igualdad de derechos.

Si hay un objetivo estratégico prioritario a nivel mundial, este es la lucha contra el cambio climático, con un nivel de conciencia creciente de la ciudadanía española, lo que lleva consigo la necesidad de cuidar nuestros entornos naturales, evitar la contaminación y racionalizar el uso de un bien limitado como es el agua, además de la tendencia creciente en los hábitos de consumo de productos de temporada. Todo ello concede a nuestra UPA una importancia cada día mayor en la estrategia general de la UGT por una sociedad más justa e igualitaria, respetuosa con el medio ambiente y beligerante contra el cambio climático, que pone en jaque el equilibrio del planeta y el bienestar de nuestros descendientes. No cabe ninguna duda que la lucha de UGT a favor de la cohesión territorial y la igualdad entre las personas acrecienta su eficacia con la existencia de una organización como UPA en nuestras filas.

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