UPA Madrid ha reclamado hoy una respuesta política “contundente, eficaz y de ámbito nacional” frente al creciente problema de los incendios forestales, al tiempo que ha denunciado las restricciones generales impuestas a la actividad agraria durante los episodios de alto riesgo, unas limitaciones que considera desproporcionadas y alejadas de la realidad del trabajo en el campo.
Durante una rueda de prensa, el secretario general de UPA Madrid, Jesús Anchuelo, ha trasladado la solidaridad de la organización con todos los agricultores, ganaderos, propietarios y vecinos afectados por los incendios que han golpeado la Comunidad de Madrid. Anchuelo ha alertado de que los incendios son cada vez más frecuentes e intensos, una situación favorecida por los veranos más secos, el cambio climático y el progresivo abandono del medio rural.
El dirigente agrario ha defendido que la agricultura y la ganadería son parte esencial de la solución. “Los agricultores y ganaderos gestionamos el 62% del territorio de la Comunidad de Madrid y desempeñamos un papel imprescindible en la prevención de los incendios”, ha recordado. En este sentido, ha destacado que la ganadería extensiva contribuye a mantener limpios los montes y reducir la carga de combustible, mientras que los agricultores suelen ser los primeros en detectar y actuar ante un incendio antes incluso de que lleguen los medios de extinción.
Sin embargo, Anchuelo ha denunciado que el sector está soportando restricciones generales que paralizan su actividad sin distinguir entre labores agrícolas con distinto nivel de riesgo. “Cumplimos con todos los protocolos de prevención, pero no podemos asumir la responsabilidad de la gestión del fuego ni de la falta de medios en el medio rural”, afirmó.
Restricciones que paralizan el campo
Por su parte, el secretario de Agricultura de UPA Madrid, Pío Carmena, ha calificado de “insostenible” la situación que atraviesan los agricultores madrileños, que llevan más de una semana sin poder realizar numerosas labores agrícolas debido a las restricciones impuestas por riesgo de incendio.
Carmena explicó que la normativa prohíbe con carácter general el uso de maquinaria susceptible de generar chispas en terrenos forestales y en una franja de 400 metros a su alrededor, una definición que, basada en la Ley de Montes, abarca prácticamente todo el medio rural.
UPA Madrid considera que estas limitaciones no distinguen entre trabajos agrícolas con riesgos muy diferentes. Mientras la cosecha de cereal sí puede implicar un mayor riesgo al trabajar sobre paja seca, otras labores como la recolección de plantas aromáticas o la siega de alfalfa de regadío se desarrollan sobre vegetación verde y presentan un riesgo muy reducido. La organización también critica que las restricciones no diferencien las horas del día, pese a que las condiciones de riesgo cambian notablemente entre las primeras horas de la mañana y las de mayor temperatura.
Por ello, UPA Madrid ha solicitado a la Comunidad de Madrid que revise los protocolos actuales y cuente con las organizaciones agrarias para establecer criterios más ajustados a los riesgos reales de cada actividad.
Un incendio con graves consecuencias para el sector agrario
La vicesecretaria general de UPA Madrid, Mónica Álvaro, ha presentado una estimación del impacto del gran incendio de la Sierra Oeste elaborada a partir de los datos de la PAC 2026 facilitados por la Comunidad de Madrid y del análisis de imágenes satelitales.
Según estos cálculos, el incendio ha calcinado alrededor de 28.000 hectáreas, de las cuales aproximadamente 18.500 hectáreas corresponden a Superficie Agraria Útil (SAU). De esa superficie afectada, unas 17.200 hectáreas son pastos, mientras que alrededor de 700 hectáreas corresponden a cultivos permanentes, principalmente olivares y viñedos con Denominación de Origen.
Los municipios de la Sierra Oeste presentan afecciones especialmente importantes sobre su superficie agraria. Entre los más perjudicados figuran Navas del Rey, San Martín de Valdeiglesias, Robledo de Chavela, Colmenar del Arroyo, Villa del Prado, Fresnedillas de la Oliva, Valdemaqueda o Aldea del Fresno, donde en algunos casos el incendio ha alcanzado una parte muy significativa de la superficie agrícola y ganadera, llegando en algunos casos al 100% del término municipal.
Un cambio de enfoque en la política de incendios
UPA Madrid ha concluido reclamando un cambio de modelo en la política de prevención de incendios, basado en una mayor gestión activa del territorio y en la participación del sector agrario en el diseño de las medidas de prevención y respuesta.
La organización insiste en que mantener actividad agrícola y ganadera es una herramienta fundamental para reducir el riesgo de grandes incendios forestales y garantizar la conservación del medio rural. Por ello, pide que las Administraciones abandonen las restricciones genéricas y adopten protocolos técnicos que permitan compatibilizar la prevención de incendios con el desarrollo de una actividad agraria segura y esencial para el territorio.









