Progreso e igualdad frente al desorden global
Los avances sociales y el progreso colectivo necesitan reconocimiento, símbolos, acciones que se convierten en impulso, tanto por quienes protagonizan desde dentro esos pasos adelante como por quienes los observan desde fuera.
Vivimos en un mundo que, por momentos, se vuelve más complejo, convulso y agresivo, dominado por falsos y autonominados líderes globales, cuyo único objetivo es extender el caos, hacer el mayor daño posible y destrozar los marcos de convivencia entre pueblos, países, personas, culturas y sistemas político-económicos. En definitiva, extender el dolor, el miedo y la incertidumbre a cambio de satisfacer ansias de poder y beneficios ilimitados e irracionales.
La historia de la Humanidad es, desgraciadamente, una historia de violencia, guerras, destrucción y odio entre iguales. Una historia que, con excepciones muy dolorosas, parecía haber iniciado un cambio de rumbo en la segunda mitad del siglo XX, hasta llegar a un tiempo presente en que creíamos ya impensables genocidios como el Gaza o acciones unilaterales de guerras como las que está extendiendo sin control el presidente de Estados Unidos.
Por ello, es fundamental, ahora más que nunca, defender y consolidar la verdadera democracia universal en todos los países del mundo; y son tan relevantes los organismos multilaterales, los acuerdos entre Estados, el derecho internacional con capacidad y garantías de ser aplicado y respetado.
Y por esto mismo son imprescindibles acciones simbólicas, pero extraordinariamente importantes, como la que celebramos en 2026, declarado por la FAO como el Año Internacional de la Agricultora. Una denominación que en UPA y FADEMUR hemos querido hacer más extensiva, hablando del Año Internacional de las Agricultoras y Ganaderas.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) es uno de los organismos multilaterales más importantes del mundo; está integrada por 193 Estados, más una organización miembro (la Unión Europea) y en su Asamblea General de 2024 aprobó la declaración del Año Internacional que celebramos en 2026.
Este tipo de conmemoraciones, obviamente, no son ejecutivas ni resuelven todos los problemas de un plumazo. Pero demuestran la fortaleza de un compromiso asumido por todos los países del mundo cuando están de acuerdo –incluido Estados Unidos en 2024- en hacer “un llamamiento a la acción colectiva y al aumento de las inversiones para cerrar las brechas de género, fortalecer los medios de vida de las mujeres y promover su liderazgo en las cadenas de valor agroalimentarias”.
Dice la FAO que, al promover la igualdad de género y crear condiciones para que las mujeres y las niñas que participan en las cadenas de valor agroalimentarias prosperen, el Año Internacional de la Agricultora contribuye a construir sistemas agroalimentarios más justos, inclusivos y sostenibles para todas las personas.
En UPA y FADEMUR no podemos estar más de acuerdo. A ello dedicamos nuestro esfuerzo cada día. Comprometidos con el progreso de la agricultura y la ganadería familiar, de las mujeres y los hombres que, en condiciones de igualdad, empeñan su vida en su propio bienestar y el de toda la sociedad, a la que alimentan con su trabajo.
Foto portada: Fany García, granjera de pavos en Roquetes (Terres del Ebre – Tarragona). Febrero de 2026. Autor: Joaquín Terán

