Sector porcino: mucho más que carne

Lejos de ser un sector anclado en el pasado, el sector porcino español es un sector moderno, tecnológicamente avanzado y altamente digitalizado. Un líder mundial en términos económicos y un ejemplo internacional de buenas prácticas y excelencia en la producción. El porcino es un sector clave para el presente y el futuro de la sociedad…

Interporc
20 de diciembre de 2023

Lejos de ser un sector anclado en el pasado, el sector porcino español es un sector moderno, tecnológicamente avanzado y altamente digitalizado. Un líder mundial en términos económicos y un ejemplo internacional de buenas prácticas y excelencia en la producción.

El porcino es un sector clave para el presente y el futuro de la sociedad por su gran importancia social y económica.

Un estatus que ha alcanzado trabajando firmemente con principios muy sólidos como su respeto por el medio ambiente, su apuesta decidida por el bienestar animal, la búsqueda constante en la mejora de la calidad nutricional de sus productos y las oportunidades que aporta a grupos sociales como las mujeres o los jóvenes que emprenden proyectos de ganadería familiar.

Pilar económico y social

En lo económico, los datos son muy significativos. Destaca el peso de su potente estructura productiva y transformadora, que se traduce en una aportación a las arcas del estado de más de 2.500 millones de euros anuales.

Cantidad que es posible porque el valor de su producción en origen superó en 2022 los 10.380 millones de euros, mientras que la facturación total del sector industrial porcino alcanzó los 20.500 millones de euros. 8.278 millones llegaron de las exportaciones, con un saldo comercial positivo de 7.583 millones, el mayor de todo el sistema agroalimentario español y el segundo de toda la economía de nuestro país, sólo por detrás del automóvil.

Eso significa que el porcino representa el 12,2% de las exportaciones agroalimentarias y el 2,2% de todas las exportaciones españolas.

Y en la variable que une lo económico y social, el empleo, el porcino ha demostrado una gran capacidad de generación de puestos de trabajo. 415.000 personas trabajan en torno al porcino, 142.600 de manera directa (alrededor del 40% es empleo femenino) y otras 272.400 en empleos indirectos e inducidos.

El empleo directo se reparte entre las granjas, 74.500 personas; industrias, 65.800; e integradoras, 2.250. Cabe destacar que el 35% de esos puestos de trabajo se ubican en el medio rural, donde se asientan el 43% de las granjas y el 45% de las industrias. Cifras que convierten al porcino en uno de sus pilares fundamentales por la retención de población que fija en esas zonas. 

Firmes avances en las variables medioambientales

Uno de los aspectos más positivos de esos resultados es que han llegado tras la apuesta del sector porcino por convertirse en un sector moderno que realiza grandes inversiones para implementar rápidamente cualquier novedad tecnológica, principalmente aquellas que contribuyan a mejorar las variables medioambientales.

Gracias a esas inversiones, aunque entre 1990 y 2021 el censo porcino creció un 192% y la producción de carne un 160%, las emisiones GEI del sector solo crecieron un 9,5%.

Esto es posible porque se ha pasado de unas emisiones de 409 kilos de CO2 por cabeza a tan solo 233,34. Casi la mitad.

El enorme esfuerzo desplegado para minimizar su impacto medioambiental queda también patente si se tiene en cuenta que sus emisiones son el 25,5% del total de emisiones de la ganadería, mientras que el peso específico de la producción porcina representa el 40,7% de la Producción Final Ganadera de España.

Ese resultado es la suma de importantes descensos en todas las variables, como las emisiones de amoniaco (-35% en los últimos 30 años), consumo de agua por cada kilo de carne producido (-30% en los últimos 30 años), uso de antibióticos (-47% entre 2020 y 2022), huella energética, fertilizantes…

Con todo, el reto marcado es lograr las ‘Emisiones Netas Cero’ en el horizonte 2030/2050. Un objetivo cada vez más cercano.

Bienestar animal

Por otra parte, no podemos olvidarnos de una seña de identidad de los profesionales del porcino, el bienestar animal. Los ganaderos de porcino siempre han cuidado de sus animales. No solo porque conviven con ellos, sino porque de su bienestar depende su propio futuro y el de sus familias.

En los últimos años, la mejor prueba de esa voluntad de proteger y garantizar el bienestar animal ha sido la creación en 2019 de la certificación y el Reglamento Técnico INTERPORC Animal Welfare Spain (IAWS).

Esta certificación se traduce al consumidor en el sello voluntario ‘B+ Compromiso Bienestar Animal’, que avala las buenas prácticas en bienestar animal, seguridad alimentaria, manejo de los animales, sanidad y bioseguridad, y no solo recoge la normativa española y europea, sino que es incluso más exigente. Eso ha situado a España en la vanguardia mundial en bienestar animal en porcino.

Los consumidores tienen hoy a su alcance carne certificada en bienestar animal ya que la gran distribución ha apoyado y aceptado el sello y 163 operadores y más de 7.700 granjas se han certificado superando las auditorías realizadas por empresas especializadas externas al sector.

Calidad nutricional

Los productos porcinos conforman la principal fuente de aportación de proteína cárnica para los consumidores españoles (más del 42%). Un dato que cobra especial relevancia dada la gran calidad de esta carne, que aporta proteínas de alto valor biológico, aminoácidos esenciales, minerales (fósforo, zinc, selenio y hierro), o vitaminas tan importantes como las del grupo B. Parámetros que siguen mejorando gracias a la inversión en I+D del sector.

Consumida con moderación y en el contexto de una dieta saludable como la mediterránea, contribuyen a una buena salud cardiovascular. Además, su valor nutricional y su digestibilidad es ideal para todas las edades, incluyendo grupos poblacionales como niños, ancianos, deportistas y mujeres, principalmente durante el embarazo o la lactancia. 

Jóvenes y ganadería familiar

Por todo lo comentado anteriormente, el porcino es un sector que ofrece muchos incentivos para los jóvenes y que sigan vigentes conceptos como relevo generacional o ganadería familiar. Eso sí, de un modo muy diferente al que algunos lo siguen asociando por error.

Trabajar en una granja moderna o en una industria porcina es hacerlo en un entorno tecnológico y digital avanzado. En un sector líder mundial en excelencia productiva y empresarial que demanda, principalmente en un entorno íntimamente unido a la naturaleza, profesionales especializados en nuevas tecnologías, genética avanzada, bioseguridad, logística, digitalización, internacionalización, marketing…

Una oferta que cumple con todas las expectativas que demandan los jóvenes que buscan un desarrollo profesional que les garantice un futuro en un sector moderno, innovador y con retos atractivos.

 

Contenido publicado originalmente en LA TIERRA de la Agricultura y la Ganadería Nº. 296

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