Sin el sector primario no habrá recuperación

Ahora que cada día nos invaden las listas breves de propuestas y los 140 caracteres, que nos permiten llegar a muchos, pero también nos constriñen y hacen muy difícil el matiz; en este tiempo en el que la brevedad y la rapidez son la norma, plantearse la edición de un libro en formato anuario, como…

Pepe Álvarez. Secretario general de UGT
21 de julio de 2016

Una osadía sin embargo necesaria y respaldada por los veintidós años que lleva publicándose gracias al esfuerzo incansable de la Fundación de Estudios Rurales de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), nuestra federación estatal más rural. Esta obra que ahora tienes entre tus manos –ya sea en papel o en formato electrónico– supone el proyecto editorial de análisis y debate sectorial del ámbito rural de mayor peso en nuestro país, y ejemplo para toda Europa y el mundo.

El hilo conductor de los artículos de fondo en esta edición 2016 del Anuario, “Experiencias locales en un mundo global”, es especialmente interesante en el momento histórico, social y político en el que nos encontramos. Ahora que se negocian tratados bilaterales como el que discuten a escondidas la Unión Europea y Estados Unidos, el famoso y al mismo tiempo desconocido TTIP, en el que el sector agroalimentario sería de los más perjudicados.

En la Unión General de Trabajadores estamos convencidos de que un futuro de progreso para la sociedad solo será posible si configuramos una estructura social más justa para todos, desde el pueblo más pequeño hasta la ciudad más grande, y siempre desde un punto de vista global e internacional. Huelga afirmar que nuestro mundo está hoy más conectado que nunca y que lo que ocurre a miles de kilómetros de nuestro lugar de residencia o de trabajo nos afecta de forma directa e inmediata.

UGT ha vivido un periodo de intensos cambios y reformas en esta última etapa, cambios que buscan modernizar y adaptar la Unión a las necesidades de los trabajadores y las trabajadoras de toda España. Somos más necesarios que nunca, y desde la secretaría general –que tengo el honor de representar desde hace pocos meses– hasta la delegación sindical de la más pequeña empresa, pasando por las explotaciones agrícolas y ganaderas de todo el país, tenemos el deber de luchar por los derechos de todos y cada uno de los trabajadores en todos los sectores.

Los miles de compañeros y compañeras de UPA en toda España están participando activamente en el proceso de modernización de la principal organización sindical de nuestro país, la UGT. Proceso en el que hemos aligerado nuestras estructuras para hacerlas más ágiles, cercanas y accesibles a los trabajadores. Hemos sentado las bases para un futuro en el que la transparencia y la participación serán los fundamentos de nuestra organización.

El objetivo de esta reestructuración es claro: seguir siendo imprescindibles –como lo hemos sido en el último siglo– para conseguir un sistema más justo e igualitario. Para seguir defendiendo, representando y saliendo a la calle cuando es necesario para hacer oír la voz de los trabajadores y las trabajadoras.

Pero la actividad de UGT va mucho más allá, tal y como estamos demostrando en los últimos meses, con nuestra participación en foros como la Cumbre Social. España no puede seguir ni un día más sin un plan de choque por el empleo, que dé más cobertura a desempleados, construyendo un puente a la jubilación a los desempleados de más de 55 años, recuperando el contrato de relevo para permitir que los jóvenes accedan a un puesto de trabajo y derogando las reformas laborales para restablecer el equilibrio en la negociación, así como un plan estratégico por la industria a nivel estatal que propicie el cambio de modelo productivo.

Modelo productivo en el que el sector primario juega un papel importantísimo. En este proceso de reindustrialización de nuestra economía que se antoja tan necesario, la industria agroalimentaria se postula como una de las áreas con más posibilidades de futuro. Y esta industria no puede funcionar sin agricultores y sin ganaderos que vivan y trabajen en los pueblos, generando esas materias primas imprescindibles para hacer que eche a andar el sistema.

Durante la crisis, la balanza comercial exterior de nuestro país se ha mantenido a flote gracias a sectores como el agroalimentario, que aporta cifras importantísimas a nuestro PIB y genera además cientos de miles de puestos de trabajo de forma directa y muchos más si consideramos también a la industria.

Desde la Unión General de Trabajadores tenemos muy clara esa importancia, que va claramente desde lo global a lo local. Por citar un ejemplo, todo parece indicar que en el sector de la fresa de Huelva –mayoritariamente conformada por explotaciones familiares, donde UPA tiene su masa natural de afiliación– tendrán problemas de falta de mano de obra en la próxima campaña. Mano de obra en la que los inmigrantes son el grupo mayoritario. Mientras, vemos con indignación que Europa bloquea el paso de los refugiados en una actitud cobarde e insolidaria con la excusa de “no caben”, “no son necesarios”. Mentira.

Más empleo agrario

Las posibilidades de generación de empleo del sector primario siguen sin explotarse como es debido. Creemos que la agricultura y la ganadería –y sus actividades complementarias– pueden crear muchos más puestos de trabajo, pero para ello es imprescindible que los productores obtengan un precio justo por sus productos, para salir de la crisis de rentabilidad en la que está inmersa la práctica totalidad de las explotaciones. Sólo así podrá crearse un verdadero empleo con derechos, que huya de la temporalidad y la precariedad y en el que se respeten nítidamente los convenios colectivos firmados en el sector.

La Política Agraria Común, que supone una inyección de fondos muy importante para nuestra agricultura, debe considerar también la creación de puestos de trabajo en su sistema de ayudas. A más creación de trabajo, más ayudas. Es lo justo. Las ayudas deben destinarse a aquellas explotaciones profesionales que más lo necesiten y que mejor reviertan en el entorno.

Unas explotaciones rentables serán la mayor garantía de trabajo y vida en el medio rural, y por lo tanto de un país vertebrado, con pueblos vivos y en continuo progreso. Sin olvidar la labor de los agricultores y los ganaderos como defensores de la biodiversidad y del respeto al medio ambiente.

Pero la vida en los pueblos es, si cabe, más difícil que en las ciudades. Las políticas de austeridad que estamos sufriendo –y denunciando desde nuestro sindicato–en los últimos años han afectado especialmente al mundo rural. El cierre de una escuela o de un centro de salud en un pueblo es más dañino en estos entornos, por la falta de alternativas.

Sin servicios públicos de calidad será imposible garantizar que los jóvenes vislumbren un futuro atractivo en el mundo rural y con posibilidades de prosperar. Es fundamental que todos, empezando por los gobiernos, sean conscientes de que una verdadera recuperación no será posible sin contar con los pueblos y con el sector primario. UPA y UGT estaremos aquí, ahora y siempre, recordándoselo y exigiéndoselo.

Artículo original publicado en el Anuario 2016 de la Agricultura Familiar de la Fundación de Estudios Rurales

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