El proyecto SMART FARM SAVING (SFS) llega a su fase final tras completar el desarrollo de un sistema inteligente concebido para anticiparse al cierre y abandono de explotaciones ganaderas en Galicia. La iniciativa, liderada por UNIÓNS AGRARIAS–UPA, junto a ASELAGA, PS VET y las restantes entidades participantes, nació con la finalidad de ofrecer una respuesta práctica a uno de los principales retos del sector: la pérdida continuada de explotaciones y la falta de relevo generacional.

La necesidad de actuar sobre este problema ya quedaba claramente identificada en el diagnóstico inicial del proyecto. Entre 2018 y 2023 Galicia perdió 6.851 explotaciones ganaderas, alrededor de un 8 %, mientras una parte muy relevante de las personas titulares se encuentra en los últimos años de su vida laboral. Además, la falta de relevo dentro de la propia familia constituye una de las principales causas que dificultan la continuidad de las granjas.
Frente a este escenario, SFS se planteó desde el inicio con un enfoque preventivo: actuar antes de que la decisión de cierre sea irreversible. Para ello se desarrolló una herramienta digital capaz de identificar y caracterizar explotaciones potencialmente expuestas a una situación de riesgo, empleando parámetros definidos y contrastados con la participación de expertos y agentes del sector.
Uno de los elementos diferenciales de SMART FARM SAVING es que el sistema no se limita a señalar posibles situaciones de vulnerabilidad. La herramienta incorpora también un componente de apoyo a la decisión, orientado a identificar las medidas de actualización y modernización que pueden contribuir a reforzar la viabilidad futura de cada explotación.
De este modo, el proyecto relaciona directamente la continuidad con la mejora de la eficiencia, la reducción del consumo energético y de recursos y la optimización de los costes. El objetivo es que una explotación potencialmente transferible pueda ser analizada no solo por su situación actual, sino también por las actuaciones que serían necesarias para garantizar su sostenibilidad económica y productiva en los próximos años. La memoria inicial del proyecto establecía precisamente como resultado esperado una mejora del rendimiento económico y de la eficiencia en el uso de los recursos a través de estas recomendaciones de modernización.
Otro de los pilares de SFS fue la creación de un canal de continuidad y transferencia de explotaciones, destinado a conectar a personas titulares que no disponen de relevo con personas interesadas en incorporarse a la actividad ganadera o ampliar una explotación existente.
Este sistema permite hacer visibles oportunidades que, de otro modo, podrían desaparecer con el cierre definitivo de la actividad. La información disponible permite conocer las características básicas de las explotaciones y las necesidades de actualización detectadas, facilitando una primera aproximación más informada por parte de las personas interesadas.
El proyecto incorpora además una visión clara: la transferencia de una explotación no consiste simplemente en poner en contacto a dos partes. Por ello, SFS contempla también acompañamiento y asesoramiento especializado, tanto para las personas titulares que se encuentran próximas al cese como para aquellas que estudian asumir la continuidad de la actividad. Esta función de intermediación pretende facilitar transiciones más ordenadas y reducir la incertidumbre asociada a los procesos de relevo.
A lo largo de la fase final del proyecto, la herramienta fue sometida a procesos de validación y contraste con explotaciones, permitiendo revisar el funcionamiento del sistema, afinar los criterios empleados y comprobar su utilidad como instrumento de apoyo a la decisión. El trabajo desarrollado permitió así pasar desde una primera fase de definición conceptual y selección de indicadores hasta una solución digital operativa y orientada a su aplicación práctica en el sector.
SMART FARM SAVING deja también una metodología de trabajo que puede resultar de utilidad para organizaciones agrarias, asociaciones de productores, entidades de asesoramiento y otros agentes que trabajan directamente con las explotaciones ganaderas. La herramienta permite combinar información, capacidad predictiva y conocimiento sectorial para priorizar casos en los que una intervención temprana puede resultar especialmente relevante.
La iniciativa prestó igualmente una atención específica a la juventud y a las mujeres rurales, colectivos fundamentales para ampliar la base de personas que pueden dar continuidad a las explotaciones. En este sentido, hacer visibles granjas con posibilidades de transferencia puede abrir nuevas vías de incorporación al sector, permitiendo aprovechar instalaciones, recursos y capacidad productiva ya existentes.
El impacto del proyecto va, además, más allá de la continuidad empresarial. Cada explotación que permanece activa contribuye al mantenimiento del empleo, la actividad económica y la población en el medio rural, pero también a la gestión del territorio, a la conservación del paisaje, de los prados y pastizales y de la biodiversidad. La propia memoria de SFS subraya que la continuidad y modernización de las explotaciones puede tener efectos positivos tanto en el ámbito económico como ambiental y social.
Con el cierre del proyecto, SMART FARM SAVING deja una herramienta y una metodología destinadas a transformar un riesgo de abandono en una oportunidad de continuidad. La experiencia desarrollada demuestra que la digitalización puede ser también una herramienta al servicio del relevo generacional cuando se combina con el conocimiento del sector, el asesoramiento y una actuación anticipada.
Para UNIÓNS AGRARIAS–UPA, el reto a partir de ahora es que el conocimiento y las soluciones desarrolladas durante el proyecto puedan seguir siendo aprovechados por el sector y contribuir a incorporar la prevención del abandono y la planificación del relevo al trabajo habitual de acompañamiento a las explotaciones ganaderas. SMART FARM SAVING nació para anticiparse al cierre de las granjas. Su principal resultado es dejar una herramienta que permite detectar antes, decidir mejor y facilitar que explotaciones con futuro no desaparezcan por falta de relevo.










