Los agricultores y ganaderos y sus familias constituyen la savia vital de nuestras zonas rurales, y su contribución a la sociedad en su conjunto no puede meramente medirse en euros o en cifras, ya que ellos y su labor conforman el patrimonio intangible de Europa. Es preciso proteger su valiosa contribución, y la UE y sus Estados miembros deberían ser los encargados de prestar ayuda y apoyo a los agricultores y ganaderos.
Por lo tanto, es fundamental alzar la voz de los agricultores y ganaderos en los ámbitos nacional y europeo. Los agricultores y ganaderos europeos deben de forma conjunta y con unidad exhortar una Política Agraria Común (PAC) sólida, con un verdadero carácter común, más sostenible y con una financiación adecuada que les ayude a hacer frente a los retos actuales y futuros. Debe garantizarse un presupuesto estable para la PAC que tenga en cuenta las diversas realidades y prácticas agrícolas europeas, así como sus numerosas contribuciones y desafíos. El sector agrícola es la piedra angular de muchas de las principales políticas europeas. El mismo está estrechamente ligado a muchos otros sectores económicos, no solo al proporcionar alimentos, sino también al generar empleos y fomentar una economía europea más fuerte.
La futura PAC debería representar un nuevo compromiso desde la UE hacia sus agricultores y ganaderos. Debe proporcionar a los agricultores y ganaderos normas más sencillas y herramientas políticas adecuadas para ayudarles a conseguir una agricultura y ganadería más sostenibles y eficientes. La UE y sus Estados miembros deben garantizar no solo que la PAC siga siendo una verdadera política común, sino también el correcto funcionamiento del mercado único, que es de suma importancia para la comunidad agroganadera europea y sus socios y colaboradores a lo largo de la cadena alimentaria. Necesitamos una política sólida, sencilla y sostenible que permita a los agricultores y ganaderos poder ganarse la vi da y cumplir con los compromisos de cara a la sociedad.
Es alentador ver que la Comisión y los diputados al Parlamento Europeo se han centrado más en la agricultura inteligente y han continuado el desarrollo del proyecto Smart Villages (aldeas inteligentes), que esperamos aporte beneficios concretos a nuestras comunidades rurales y ayude a los agricultores a adoptar nuevas soluciones tecnológicas. La agroganadería de precisión y la agricultura inteligente permiten a los agricultores y a las cooperativas lograr mayores rendimientos con menos recursos. Por eso es de vital importancia ayudar a que los agricultores y ganaderos puedan contribuir activamente en la investigación y el desarrollo de nuevas soluciones tecnológicas, asegurándose de que respondan a problemáticas específicas sobre el terreno.
Las nuevas tecnologías pueden ayudar a los agricultores y ganaderos a gestionar mejor los recursos y ser más competitivos en el mercado. Europa también debería permitir la obtención de nuevas variedades para ayudar a los agricultores a satisfacer las demandas de la sociedad y hacer frente a los retos relacionados con el cambio climático, el medio ambiente, la biodiversidad y la producción de alimentos y piensos de alta calidad y en cantidades suficientes. Todo esto puede lograrse si se proporciona a los obtentores vegetales acceso a técnicas modernas de obtención vegetal, tales como la mutagénesis dirigida.
El reto de la digitalización
Por otra parte, la digitalización en el sector y el intercambio de datos agrícolas representan otro conjunto de oportunidades para los agricultores y ganaderos, y merecen la plena consideración de los responsables de la toma de decisiones. Los modelos empresariales digitales son, en la actualidad, cada vez más pertinentes para las industrias físicas, y los datos se intercambian a un nivel sin precedentes, lo que plantea interrogantes acerca de la propiedad, del acceso, del control y de la seguridad. Por lo tanto, es fundamental que los responsables de la toma de decisiones protejan a los agricultores en su calidad de propietarios de sus propios datos, que son de gran valor para ellos y para otras partes interesadas del sector.
Para que todo esto pueda lograrse, es muy importante conseguir una base sólida para el desarrollo rural. El desarrollo de la infraestructura y el acceso a la banda ancha son esenciales para que los agricultores y ganaderos y las cooperativas puedan hacer uso de las nuevas tecnologías, y así desempeñar un papel importante a la hora de fomentar el relevo generacional. Otro aspecto fundamental es aumentar la inversión en materia de investigación agrícola y reforzar la contribución de nuestro sector a la bioeconomía y a la economía circular, razón por la cual el impulso de la Comisión Europea en este sentido se perfila como una orientación auspiciosa.
El cambio climático y sus efectos son temáticas que deben incorporarse a todos los debates sobre el futuro de nuestro sector y de nuestro planeta. Los primeros en sufrir las consecuencias del cambio climático son los agricultores y ganaderos y propietarios forestales europeos, así como sus cooperativas, ya que se encuentran en primera línea. La adaptación es una cuestión apremiante para la agricultura y la silvicultura, debido a que los fenómenos meteorológicos extremos ocurren con mayor frecuencia.
Muchos de los debates sobre el cambio climático señalan únicamente los efectos negativos de la agricultura y, por lo general, olvidan mencionar que los agricultores ya reducen de forma activa las emisiones de gases de efecto invernadero. De hecho, desde 1990, los agricultores de la UE han reducido las emisiones en más de un 20 %, al tiempo que siguen garantizando una elevada calidad y productividad, además de reforzar el vínculo entre la mitigación y la adaptación. Por lo tanto, la agricultura y la silvicultura son socios indispensables en la lucha contra el cambio climático, ya que son los únicos sectores capaces de equilibrar las emisiones y eliminarlas de la atmósfera de forma natural.
Un sector atractivo para los jóvenes
Los agricultores, los ganaderos, las cooperativas, los gobiernos regionales y nacionales y la UE deben aunar esfuerzos para garantizar que nuestro sector resulte atractivo para las generaciones más jóvenes y ofrezca perspectivas profesionales interesantes así como un buen nivel de vida. Actualmente, solo el 11 % de los agricultores europeos tiene menos de cuarenta años. En Europa, por cada agricultor de menos de treinta y cinco años hay más de cinco agricultores mayores de sesenta y cinco años. Además, la brecha urbano-rural existente no hace más que agravar el éxodo rural. Este último podría tener grandes repercusiones en las futuras generaciones (tanto en las zonas rurales como urbanas), así como en los paisajes rurales y en la oferta de alimentos sostenibles que se ponen a disposición de los consumidores europeos.
Las zonas rurales constituyen el eje neurálgico del modelo europeo y es imprescindible dar continuidad a su desarrollo. Garantizar el relevo generacional es la mejor manera de mantener el modelo de agricultura familiar, que es la piedra angular de la agricultura europea. Es necesario abordar esta cuestión con sumo cuidado y de manera integral y holística con miras a encontrar soluciones sólidas e integrales. Las cooperativas agrícolas desempeñan un papel clave, ya que pueden fomentar la integración económica y social de los jóvenes agricultores y ganaderos y ayudarles a desarrollar sus modelos de negocio, con lo cual se les permite un mejor manejo en el mercado y que satisfagan las expectativas de los consumidores.
Los agricultores y ganaderos europeos cuentan con numerosas ambiciones y objetivos orientados a garantizar un futuro sostenible para su sector. Este tipo de sostenibilidad cumple realmente con todos sus pilares y permite a los agricultores llevar una vida digna, satisfaciendo al mismo tiempo las necesidades y demandas de la sociedad y preservando nuestro medio ambiente.
Para que tengamos una verdadera posibilidad de lograrlo, hay que oponerse firmemente a todo recorte del gasto de la Política Agraria Común después de 2020 que indicara la Comisión Europea el año pasado. La UE cuesta a sus ciudadanos el equivalente a menos de un café al día, y los beneficios que obtienen a cambio superan ampliamente esta pequeña contribución. Por eso sostenemos que debe mantenerse el presupuesto actual para que los agricultores y los ganaderos y sus cooperativas puedan aprovechar al máximo las futuras oportunidades que ofrece la agricultura europea y satisfacer las demandas de los consumidores, al tiempo que salvaguardamos nuestras zonas rurales.
Otro futuro es posible. Es por eso que son tan importantes las elecciones europeas y que nosotros desde la comunidad agrícola debemos alzar nuestras voces con firmeza y claridad, y asegurarnos de estar debidamente representados. #WeFarm4EU es nuestro compromiso y esperamos que aquellos que pronto asuman sus cargos en el seno de las instituciones de la UE se comprometan a ofrecer un futuro mejor a nuestro sector y a los 500 millones de europeos a los que suministramos diariamente alimentos inocuos y nutritivos.
- Artículo original publicado en el Anuario 2019 Agricultura Familiar en España.









