Un sector agroalimentario abierto al mundo

El Anuario de la Agricultura Familiar en España se ha convertido en un referente para la agricultura y el mundo rural, en nuestro país, gracias a las contribuciones y reflexiones de muchos expertos de reconocido prestigio en estas materias. Agradezco a la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos la oportunidad que nos brinda para exponer…

Un mundo caracterizado por el hecho de que, frente a los 7.000 millones de habitantes que hoy poblamos el planeta, serán más de 9.000 millones los que habrá que alimentar en apenas treinta años. Lo que, según las estimaciones de los organismos internacionales, requerirá aumentar la producción de alimentos entre un 50% y un 70%. Esto significa que, en los próximos años, debemos producir la misma cantidad de alimentos que se han producido en el mundo en los últimos quinientos años.

A ello se añade la circunstancia de que los consumidores están cada vez más concienciados del vínculo entre alimentación y salud. Así es, desde luego, en los países donde el abastecimiento alimentario es insuficiente y el hambre es causa de fallecimientos. Pero también en los países desarrollados, en los que, a las exigencias de cantidad, se unen, cada vez con más fuerza, las de calidad garantizada.

Todo esto, en un mundo caracterizado también por una creciente globalización. En el que ya nada es remoto, dada la posibilidad –que ya es real– de situar cualquier producto en cualquier país, por lejano que sea.

Y un mundo en el que la evidencia del impacto del cambio climático está avalada científicamente. Conviene recordar, a este respecto, que la actividad agraria es fuente de gases de efecto invernadero; pero, a su vez, es la única actividad humana que puede ayudar a combatir eficazmente el calentamiento global, al actuar como almacén de carbono y productora de biomasa.

En este contexto, el sector agroalimentario se consolida, con más fuerza que nunca, como un sector estratégico. Y así lo ha considerado siempre el Partido Popular y sus Gobiernos.

Estamos ante un sector fundamental para garantizar el abastecimiento alimentario, en cantidad y calidad, a la población. Para conservar y mejorar el patrimonio territorial común, que sirve de asiento a la agricultura. Y para contribuir a la mejora de la economía nacional, especialmente a través de los intercambios comerciales con otros países.

Este planteamiento es el fundamento de todas las políticas que el Partido Popular quiere para el campo español y para el sector agroalimentario. Políticas dirigidas a seguir dando proyección de futuro al sector, y mejorando su conocimiento y reconocimiento por parte de la sociedad.

Disfrutamos de alimentos que hacen que nuestra dieta sea reconocida como una de las más saludables del mundo. El mismo reconocimiento del que goza nuestra gastronomía, apreciada en todo el mundo. Que constituye uno de los mayores atractivos de nuestro país para cerca de 8,5 millones de turistas, de los 68 millones que nos visitan cada año.

Y en la base de todo ello están la agricultura y la ganadería españolas. Sus gentes, que saben cultivar la tierra y manejar el ganado con prácticas respetuosas con el medio ambiente. Y con técnicas apropiadas para obtener, en cada lugar, la máxima calidad de unas producciones que luego se transforman en alimentos únicos.

En el Partido Popular estamos convencidos de que la alimentación española tiene capacidad para ser apreciada en cada vez más países del mundo.

Lo que requiere de un sector cada vez más competitivo, porque lo sean todos y cada uno de sus componentes; empezando por la base, por la agricultura y la ganadería. Por eso queremos un mundo rural vivo y en movimiento, con más jóvenes y, sobre todo, más mujeres. Un relevo generacional imprescindible.

Un mundo rural económicamente más diversificado, con mejores infraestructuras de telecomunicación, con más acceso a la banda ancha, para generar nuevas oportunidades de negocio y empleo. En el que se aprovechen mejor todos los recursos, desplegando las posibilidades del regadío y las que ofrece el sector forestal.

 

s proyección internacional

Queremos un sector agroalimentario con cada vez más proyección internacional. Gracias a programas de I+D+i orientados a facilitar soluciones a problemas bien identificados y a acercarlas a sus destinatarios, agricultores, ganaderos y pymes industriales.

Y apostando por la calidad y la excelencia alimentaria. Porque podemos hacerlo, dar el máximo valor añadido a nuestros productos, obteniendo, como contrapartida, mejores resultados económicos.

Un sector más organizado se posiciona mejor en los mercados del mundo. Por eso queremos seguir apoyando la constitución de entidades asociativas agroalimentarias, como las que se están configurando en la actualidad, y, sobre todo, de interprofesionales operativas.

Tenemos que profundizar en la mejora de las relaciones comerciales, desarrollando al máximo el potencial de transparencia que posibilita la Ley de Medidas para la mejora del funcionamiento de la Cadena Alimentaria. Queda mucho por hacer en este terreno.

Y debemos hacerlo, porque los logros que se alcancen tendrán una repercusión directa en la mejora de la imagen de la profesión de agricultor y ganadero; de lo que depende, en gran medida, el tan necesario relevo generacional.

Es necesario seguir apoyando la estabilidad de las explotaciones; en particular, mejorando el sistema de seguros agrarios, de manera que, además de cubrir los riesgos del clima sobre las producciones, cubra también los derivados de las variaciones de las cotizaciones de los productos en los mercados.

Por otra parte, hoy no se concibe ya una agricultura que no sea respetuosa con el medio ambiente. La agricultura debe mirar, cada vez más, por el medio ambiente. Una agricultura sostenible, en la que se impulse la adopción de buenas prácticas, más eficientes en el uso de los recursos naturales.

La diversificación de cultivos debe ser la norma, y el buen manejo del suelo, en tanto que recurso no renovable, y del agua, como bien escaso, debe ser un principio fundamental.

Queremos potenciar el papel del sector agroalimentario en la mitigación y la lucha contra el cambio climático.

Como también es imprescindible seguir reforzando la concienciación de los ciudadanos sobre el valor de los alimentos y sobre la necesidad de hacer un mejor uso, reduciendo el desperdicio.

Y, con estas credenciales de respeto por el medio ambiente, tenemos que abrirnos aún más al mundo. Seguir defendiendo nuestras producciones y conquistando nuevos mercados. Combinando nuestro potencial en alimentación, en gastronomía, en cultura y en turismo; todos ellos, elementos fundamentales de la Marca España.

Podemos hacerlo. Nos avalan los resultados del trabajo que, junto con el sector, colaborando con organizaciones como UPA, ha desarrollado el Gobierno en estos cuatro años. Y tenemos ideas y ganas para continuar avanzando. Para hacer del sector agroalimentario español un sector todavía más potente. Dentro y fuera de España. Desde lo local hacia lo global.

Porque lo global, el mundo, se abre ante nosotros como un campo de juego donde lo español es una ventaja competitiva cada vez más relevante. Con muchas posibilidades de seguir ganando puestos, si continuamos avanzando; trabajando, todos juntos, en beneficio del sector agroalimentario español.

Artículo original publicado en el Anuario 2016 de la Agricultura Familiar de la Fundación de Estudios Rurales

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