UPA elabora y publica este decálogo que recoge las principales propuestas de la organización para contribuir a prevenir los incendios forestales.
- Se debe garantizar el desarrollo de actividad agrícola y ganadera como factor de prevención, fomentando una reintroducción de ganadería extensiva y pastoreo como herramienta activa de prevención, con la premisa de que el fuego sólo se puede evitar y frenar cuando hay actividad agrícola y ganadera, muy especialmente de carácter familiar.
- Priorizar la prevención a la extinción. Impulsar la limpieza de montes y de parcelas abandonadas, así como establecer cortafuegos, reservas de agua y mantenimiento activo del territorio. Reforzar los presupuestos en prevención a nivel nacional y regional. Reclamar a la Unión Europea que destine fondos a la prevención y extinción del fuego.
- Mejorar las condiciones laborales de los y las profesionales de la prevención y extinción de incendios (bomberos forestales, brigadas rurales…) para disponer de equipos bien preparados. Implicar a los habitantes del medio rural en las labores de prevención, contando con nuestra opinión y nuestra experiencia.
- Aprobar la Ley de Agricultura y Ganadería Familiar que reconozca el papel del sector primario en la sostenibilidad territorial, la lucha contra el cambio climático y la prevención de incendios.
- Crear un Plan estatal de ganadería extensiva y ayudas específicas en la Política Agraria Común (PAC) que valoren su función de reducción de vegetación combustible y mantenimiento de la superficie rural.
- Dotar de coeficientes de pastoreo a los recintos SIGPAC con categoría “Forestal” (FO) donde se realicen actividades de pastoreo, para reconocer y remunerar la labor de la ganadería extensiva en la prevención de incendios a través de la PAC.
- Desarrollar usos forestales compatibles con la agricultura y la ganadería, integrando el monte como parte activa del sistema productivo y no solo como “reserva inactiva”.
- Luchar contra el abandono del territorio y la despoblación, ya que muchas zonas interiores sin cultivo o pastoreo resultan más vulnerables al fuego. Integrar los incendios en la agenda del medio rural como parte de la emergencia climática: actuar “ya” desde todos los ámbitos –administración, sociedad, sector agrario– para que el fuego no se convierta en una causa más del despoblamiento y el abandono del medio rural. No basta con dejar que la transición avance; hay que impulsarla deliberadamente, con estrategia y velocidad.
- Demandar una política hídrica social, moderna y más democrática, que incluya modernización sostenible de regadíos y un enfoque que ayude a mantener el territorio activo y más resistente al fuego.
- Apostar por un fondo europeo de emergencia climática y una mayor ambición en la transición ecológica, en todo lo que respecta a mitigación, adaptación y respuesta a catástrofes vinculadas al cambio climático, reconociendo el papel clave del medio rural en la resiliencia frente al fuego. Reconocer la urgencia del cambio climático.
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