Los bajos precios vuelven a ser nuestro caballo de batalla. Esta vez, el producto que sufre las elevadas diferencias entre lo que reciben los productores con lo que pagan los consumidores en el mercado es la cereza. Agricultores de UPA Jaén como Manuel Anguiano o Cristóbal Cano critican que una cereza de calibre superior a 26 se paga a 1,10 ó 1,20 euros el kilo, cuando el precio mínimo debería estar entre los 3 y 3,50 euros. Incluso, en países como Alemania, Francia o Reino Unido se llega a pagar hasta 5 euros por kilo. No obstante, se trata de un cultivo que, pese a no ser rentable por sí solo, sí es un complemento ideal a la renta del olivar. De ahí que hayan aumentado las explotaciones, todas ellas familiares, en las comarcas de la Sierra Sur y de Mágina, donde, esta campaña, se producirán unos 4 millones de kilos.
Alcalá la Real, Castillo de Locubín y Torres son los principales municipios de la provincia de Jaén en el cultivo de la cereza. Tanto Manuel Anguiano como Cristóbal Cano reconocen que la cereza no es rentable, pero sí es una alternativa al monocultivo olivarero que se está extendiendo por la Sierra Sur. Sin embargo, la falta de precios justos atenaza, una vez más, un producto muy demandado tanto para el consumo interno como para las exportaciones. Se trata de un problema enquistado desde hace años en este producto, en el que existe una alta demanda. Y, sin embargo, los bajos precios se mantienen campaña tras campaña. En esta cosecha, un año más, Jaén vuelve a producir cerezas para todo el mundo.









