Los daños se registraron también en otras comarcas con presencia de estos cultivos, viéndose afectados además cultivos de almendros y algunas producciones de hortalizas, siendo valorados por la propia Consejería de Agua, Agricultura y Medo Ambiente en una cifra superior a los 45 millones de euros, poniéndose de manifiesto la necesidad de abordar la modificación de los Seguros Agrarios, instando a ENESA y a Agroseguro a que se incluyan mejoras en la contratación, como la zoonificación de áreas en función de los riesgos de los grupos de cosecha, que el seguro por falta de cuajado sea opcional e independiente de la helada, que el riesgo por pedrisco y helada tengan un rendimiento libre, según las esperanzas reales de producción, que se de cobertura a las pérdidas de cosecha de frutales extratempranos y otras variedades.
Esta reivindicación fue acompañada de la exigencia de crear un Decreto de Medidas Excepcionales que indemnice a los agricultores que no pudieron asegurar sus producciones debido a las limitaciones existentes a la hora de contratar estos seguros.









